El camino para cambiar las malas expectativas sobre Argentina

Domingo 20 de octubre de 2019
Guillermo Laborda

Por Guillermo Laborda La Política Online

En la Universidad Metropolitana de Víctor Santa María (Umet) trabajan los equipos de Alberto Fernández para las diferentes áreas de gobierno si ganan el 27 de octubre. No tiene demasiado margen de acción en lo económico: desde su discurso esa misma noche hasta la designación de los ministros que lo acompañarán en la gestión impactarán en la brecha cambiaria, depósitos en bancos y precios de bonos y acciones.
“Ayudaremos en la transición, pero no tomaremos medidas disparatadas”, aseguran en el equipo económico de Hernán Lacunza. Va a haber ruido en ese sentido. Hay mucho para conversar entre las partes, siempre considerando que el 27 de octubre gana Alberto Fernández en primera vuelta. ¿Dejará el BCRA de vender dólares, sacrificando reservas? ¿Bajarán el tope de 10.000 dólares para la compra mensual de personas humanas? ¿Pondrán tope a compras con tarjeta de crédito? ¿Darán vuelta la rebaja del IVA a los alimentos? ¿Descongelarán el precio de las naftas? ¿Seguirán pagando los vencimientos de deuda en pesos con legislación argentina?
En Nueva York, uno de los argentinos que más alto llegó en el organigrama de un banco de Wall Street aseguró esta semana que sólo Martín Redrado o Carlos Melconián son los hombres que pueden cambiar las expectativas existentes sobre la Argentina. Una designación de otro de los ya conocidos del equipo de Alberto Fernández sería leído como una subestimación de los problemas que tiene el país. Y los mercados reaccionarían en consecuencia.
Veamos la ruta que tiene por delante el futuro ministro de Economía:
1) Bajar gasto y subir ingresos para pasar de un rojo de 2% del PBI estimado para 2020 y llevarlo a un superávit de 1% y en base a estos números, lograr aprobación del Presupuesto en el Congreso antes de fin de año.
2) Renegociar rápidamente un acuerdo con el FMI de manera tal de reactivar desembolsos.
3) Lanzar una oferta, con aval del FMI, para concretar la reprogramación de vencimientos de la deuda en pesos y en dólares, con legislación argentina y con legislación de Nueva York.
Mientras tanto, ya están trabajando en la Umet en los detalles del Consejo Económico Social con el acuerdo para frenar despidos, precios, salarios, ¿jubilaciones?, por 180 días. Pero lo que les importa de corto plazo es cuántos dólares recibirán en el BCRA y cuántos pesos en las cuentas del Tesoro Nacional en el Banco Nación.
Un informe del JP Morgan estima que puede llegar al primer trimestre del 2020 sin necesidad de incumplir pagos de la deuda. Es poco tiempo. El precio de los bonos hoy en los mercados refleja esos 120 días de margen. Los libros enseñan que si se reestructura la deuda antes de caer en default, más rápido se recupera el acceso al crédito internacional. Y otra regla indica que a mayor quita que se aplica a acreedores, mayor tiempo el que se demorará también en recuperar el crédito y mayor la tasa de interés que se le cobrará al país una vez que se recupere ese crédito.
¿Querrá Alberto Fernández llevar al país de nuevo al “vivir con lo nuestro” o bien lanzará una oferta amigable a los bonistas? Todo lo que decida en esos 90 días de gestión inicial marcará lo que será después su presidencia. Un error de arranque demorará tiempo en recuperarlo. Si lo recupera.
Lo que ya le están aconsejando sus laderos es que aplique “la Winston Churchill”, basándose en la herencia que le toca, y apoyarse en ello para pedir las lágrimas y el sudor inicial (sangre, no). Lo que no hizo Mauricio Macri el 10 de diciembre de 2015. El equipo económico tiene poco que negociar en Washington, en la cumbre anual del FMI y del Banco Mundial. Puede ser más una gira despedida. El presidente del BCRA, Guido Sandleris, es criticado por los controles lanzados y por no haber desdoblado el tipo de cambio. Su plan de estabilización fracasó y las Leliq se siguen acumulando peligrosamente en el BCRA.
¿Puede Alberto Fernández mantenerlo en su cargo habida cuenta de su buena relación con Axel Kicillof (militaron juntos en la UBA)? Muy difícil dado que Sandleris es el “padre de las Leliq” y para su asiento hay varios candidatos precalentando. Miguel Pesce, Alejandro Vanoli, Miguel Peirano… Cuando Alberto Fernández critica la ganancia exagerada de bancos en 2019, en definitiva critica el esquema de las “Leliq”.
En el interín, el PRO también mira al 2020. Una preocupación corroe a quienes militan para Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal: Mauricio Macri quiere seguir activo en la política comandando decisiones. Y cuando se dice Mauricio Macri, se dice también Marcos Peña. Puede haber cortocircuitos importantes para lo que será el PRO y la coalición Cambiemos a partir del 2020. Mucho dependerá de los votos que logre Macri el 27 de octubre. Un porcentaje menor al 32% puede quebrarlo y automáticamente retirarlo de toda actividad relevante a futuro. Más de ese numero, no. Aunque no lo digan, todos ya están mirando el 2020.

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