Asesinato en Garupá: “Se llevaron dos vidas con total alevosía, sin justificación alguna”

Jueves 4 de junio de 2020 | 06:00hs.
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

Mientras los investigadores y la Justicia avanzan en pos del esclarecimiento del caso, los familiares de la sargento Romina Beatriz Rodríguez (35) despidieron sus restos ayer al mediodía tras un breve velorio repleto de tristeza y dolor.

El último adiós a la uniformada asesinada el martes en su casa del barrio Nuevo Garupá comenzó poco después del mediodía y cerca de las 14 el cortejo con sus restos partió hacia el cementerio Tierra de Paz, donde iban a ser inhumados.

Escasos minutos antes de las exequias, la única hermana de la víctima, Andrea Rodríguez, dialogó con Radioactiva 100.7, instancia en la cual expresó la tristeza y la impotencia de toda la familia ante semejante hecho.

“Estamos destruidos, destrozados. Es una situación horrible. Nunca imaginé que tendría que ver a mi hermana en las noticias de la forma en la que la vi. Todo esto fue con total alevosía, sin justificación alguna”, fueron las primeras palabras de Andrea durante la entrevista radial. 
La mujer recordó que ella se enteró del hecho a través de un primo policía y que minutos después llegaron hasta su casa para comunicarle que su hermana había sido asesinada.

“Después de eso me acerqué a la comisaría para buscar a mi sobrina y al nieto de mi hermana. El nene de seis años estaba con ella pero en otra camita. Él vio todo el proceso, todo lo que sucedió y corrió a llamarle a mi sobrina de 16 años. Vio todo ese panorama, a su madre tirada en la cama, ensangrentada. Mi cuñado ya se había ido a trabajar. Ella estaba acostada, a las 7.40 fue su última publicación en Facebook”, contó Andrea respecto a lo que se pudo reconstruir hasta el momento. 
Justamente, el pequeño de seis años fue uno de los cuales aportó datos de mucha importancia para que la Policía pudiera dar con los sospechosos, aunque a la familia le preocupa su estado psicológico después de la terrible escena que debió presenciar.

“Él ahora está con mi cuñado. Está con psicólogos porque fue el que vio y dio la descripción de lo que vio. No sé cómo seguirá pero seguramente tendrá que hacer tratamiento. Él piensa que su mamá sigue por ahí. Anoche -por el martes- hablaba y pensaba que todo fue un juego”, describió Andrea.

Respecto a lo sucedido, la entrevistada fue clara y señaló que “se dijeron muchas cosas en algunos lados, pero la realidad es que entraron cuatro encapuchados y la mataron y que uno de ellos es del barrio. De igual modo la investigación sigue, todavía tienen que declarar y se le tiene que hacer la parafina. La Justicia está ahora investigando a estos detenidos y a mí, sinceramente, esa parte no me interesa. Lo único que sé es que mi única hermana ya no está más”.

Andrea recordó la unión que mantenía con su hermana y lo contenta que la mujer estaba por su embarazo, situación que genera aún mayor impotencia y tristeza en todos los allegados a la víctima.

“Mi papá y mi mamá están destruidos. Nosotras dos siempre estuvimos juntas, era mi única hermana. No le encuentro explicación, no se merecía esto. Ella tenía una vida tranquila, estaba contenta con su bebé, estaba haciendo su casa despacito”, agregó.

Y, además, la mujer descartó otras hipótesis respecto a lo sucedido. “Escuché que estaban reclamando por la paternidad del chiquito, pero nada que ver, él papá del chico es el marido de mi hermana. Se dijeron muchas cosas sin conocimiento. Además, hasta donde yo sé, ella no tenía amenazas. Ella trabajaba en la jefatura, en la parte de la oficina, no estaba en una comisaría u otro sector donde pudiera tener roce con alguien. Era muy querida por todas sus compañeras. Ella ahora estaba de licencia por su embarazo y se dedicaba a bordar ojotas para vender”, se explayó.

La entrevistada confirmó que lo único que se llevaron del lugar los atacantes fue el arma reglamentaria de su hermana, dado que no se constató faltante de ningún tipo.

“Lo único que quiero es que se descubra quiénes fueron y que paguen por lo que hicieron porque no sólo me sacaron a mi única hermana, sino también a mi sobrinita. Ojalá se haga justicia porque es muy injusto lo que sucedió, se llevaron dos vidas y no puede ser que por una pistola hayan hecho todo esto”, culminó. 

Caso e investigación

El crimen de la sargento Rodríguez fue cometido el martes a la mañana, en su casa del barrio Nuevo Garupá, en inmediaciones a las calles Ruiz de Montoya y Caá Yarí.

El hecho se descubrió minutos después de las 8, cuando su hija adolescente y sus vecinos llamaron al 911 para alertar que la mujer había sido herida de bala. 
Al llegar al lugar, los uniformados constataron que la mujer ya no registraba signos vitales y allí comenzó una investigación que a las pocas horas tuvo sus primeros avances.

Además de los datos aportados por el niño que presenció el ataque, los pesquisas también recolectaron otros testimonios que permitieron posar la lupa sobre un grupo de jóvenes que durante esa madrugada se habían juntado en la zona a compartir una ronda de tragos.

En determinando momento, al menos dos de los cuatro sujetos bajo sospecha habrían decidido llevar adelante un robo en la casa de la sargento, lugar que aparentemente ya tenían “marcado” y hasta estudiado los movimientos de sus ocupantes.

Fue así que habrían esperado a que el marido de la uniformada saliera hacia su trabajo para ingresar a la casa con fines de robo.

Los vecinos oyeron tres detonaciones y la autopsia lo terminó confirmando. El examen forense determinó que la víctima sufrió tres impactos de bala: uno en la panza, otro en la cabeza -que atravesó su muñeca- y el restante en el dedo pulgar. Los pesquisas creen que la mujer intentó cubrirse el rostro con el celular en la mano, ya que el aparato quedó destruido por uno de los proyectiles.

El arma reglamentaria de la uniformada no fue encontrada en la escena, por lo cual se cree que fue sustraída. Tampoco fue hallada en los allanamientos posteriores y hasta el momento su paradero es una gran incógnita.

Los detenidos son Adelio “Sacachispas” W. (28), Braian B. (18), Claudio O. (19) y Miguel B. (22). Todos son del mismo barrio o zonas aledañas y serían conocidos por sus constantes andanzas delictivas bajo efectos del alcohol o las drogas.

Se cree que los dos primeros ingresaron al lugar, mientras que otro hizo de campana y el rol del cuarto sigue bajo análisis. 
Se estima que entre mañana y el sábado sean llevados a prestar declaración indagatoria y allí se definirán los próximos pasos a seguir. En el caso interviene el Juzgado de Instrucción Dos, a cargo del magistrado Juan Manuel Monte.

En la investigación participan  la Dirección Homicidios y la División Investigaciones de la Unidad Regional X. 

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