Don Barraza, el afilador

Lunes 21 de octubre de 2019
Por Silvia Godoy

Por Silvia Godoy sociedad@elterritorio.com.ar

Su fama lo precede, al igual que esa musiquita que inventó y se cuela hasta los confines de los barrios para enterar al caserío que viene llegando él, con su vieja bicicleta y un sombrero.
Pedaleando lento, sacando sonido a la armónica, así se presenta Hugo Tito Barraza (75), afilador de cuchillos, cultor de un oficio antiguo que se va quedando en el tiempo.     
La ronda del afilador es un ritual que tiene casi medio siglo en esta ciudad, no hay quien no lo reconozca en su bicicleta adaptada para el amolado de hojas. Por ello, los vecinos de hoy como los de antaño aún responden a su melodía de trabajo y salen a las veredas con sus enseres de cocina y jardinería para que el don devuelva filo y esplendor a cuchillos y tijeras.
Este hombre flaco y conversador arribó a Misiones en 1974, es tucumano, heredó el oficio de su abuelo español y lo perfeccionó con su tío. Tenía entonces unos 10 años: “Primero hacía macana pero igual afilaba, mi tío me llevó a Buenos Aires a su taller, tenía la bicicleta de mi abuelo y aprendí a trabajar, desde chico siempre laburé”, cuenta en una pausa de su circuito habitual a El Territorio.
Su abuelo era de Orense, un poblado de Galicia, un hecho que toma como una coincidencia, “En Orense hay un monumento al afilador de cuchillos ambulante, creo que es el único homenaje en el mundo para este oficio que es un servicio y que es sacrificado”, dice. 
El mecanismo de afilado es bastante sencillo y se alimenta con la energía que se produce al pedalear hacia atrás con la bicicleta detenida y, de esta manera la rueda pequeña y adicionada al vehículo hace mover la correa y andar la piedra de afilar. “Es un trabajo artesanal, no hay motor ni nada acá, en el 79 me compré la bicicleta porque la de mi abuelo tenía 150 años y, le adapté la máquina que me dejó, es un oficio que requiere precisión porque te podés sacar un dedo, yo tengo 60 años de experiencia”. 
Para mejorar el funcionamiento, diseñó un dispositivo y le pidió a un tornero que lo elabore. “En tantos años uno le agarra todas las mañas y vas inventando también cosas que simplifiquen o agreguen valor, es algo lindo esta ocupación”, describe acerca de la tarea por la que se despierta cada mañana bien temprano y no para siquiera los fines de semana, ya que asegura “sábados y domingos es cuando más trabajo, sólo me quedo en casa cuando llueve, antes salía pero ahora estoy grande y mis hijos no quieren que por ahí me enferme”.
Justamente, el año pasado y por causa de un accidente con su bicicleta se fracturó la pierna y permaneció en reposo y recuperación cuatro meses, “fue muy duro no poder moverme, gracias a Dios quedó bastante bien la pierna, no me duele nada casi, yo pedaleo unas 150 a 200 cuadras por día”.     
Relata que “siempre fui un buscavidas”, se define así porque cada jornada se levanta a procurar el mango para tener lo que se necesita en la casa. “Con este trabajo mis hijos pudieron educarse, ir a la escuela, tengo siete hijos y doce nietos, también tengo bisnietos, es cierto que antes ganaba y la plata valía, hoy a mis 75 años todavía sigo saliendo y la plata se va, no alcanza”.
Instruye que nunca se debe cortar cebolla o limones con el cuchillo de cocina porque pierde el filo, “más secretos no puedo contar porque pierdo”, ríe.  

El legado
Hugo Tito Barraza explica que su segundo nombre aparece tal cual en su documento, “todos creen que es un sobrenombre, pero no, mi madre me quería bautizar como mi tío Víctor, pero el del registro entendió Hugo Tito y así escribió”.
Conocedor de los caminos que antes fueron de tierra, memorioso de mil anécdotas, en la actualidad se da a la tarea de armar un álbum con recortes de diarios que lo tienen como protagonista y con fotografías de cuando era más joven. “Es que en mi familia nadie se interesó por este oficio, todos trabajan por suerte, entonces quiero que mis nietos sepan esto que hago y que es parte de mi vida”, finalizó. 

Para agendar

Afilador de cuchillos
Don Barraza trabaja de manera ambulante. Antes recorría toda la ciudad pero actualmente, acotó su ronda por su edad. Para contratar su servicio, su contacto es 3764-166589.

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