Con la alada canción Tierra colorada, el Chango Spasiuk empezó su presentación en suelo correntino, en un escenario que espera volver a verlo cada año.
Lento, preciso y muy meticuloso presentó la mayoría de los temas del disco Pynandí (los descalzos), ante un público que luego de las una de la madrugada ya lo esperaba con ansias.
En ese mismo horario, la XXII Fiesta Nacional del Chamamé se mostraba al país hasta las 4 de la mañana a través de TN Noticias y otros medios internacionales.
El “obrero cultural”
Momentos antes de la presentación del Chango Spasiuk, Jorge Suligoy el “obrero cultural argentino” (según se define él) dejó sus melodías y canciones para el público.
“Hace apenas 25 años que empecé el camino en la música para hoy estar acá”, dijo el cantante y recitador nacido en Santa Fe pero aquerenciado en Misiones y que tocó durante un buen tiempo junto al Chango Spasiuk. Con él salió de gira mundial en varias oportunidades hasta que cada cual siguió su carrera solista.
Jorge tuvo, en Misiones, una infancia plena, rodeado de magia y monte. Escuchando los infaltables programas de música popular y las radionovelas, que estimularon la imaginación de toda esa generación.
En su casa la música era como el pan que “gracias a Dios nunca faltó”, según sus palabras.
“En cualquier momento me vengo a vivir acá”, dijo en tono de broma, reconociendo que “Corrientes tiene algo, tal vez es el agua o el tereré”.
Chamamé de Amsterdam
Por otra parte y según publicó el portal Momarandú, otro acordeonista se destacó la noche del martes. Fue la presentación de Gabriel Cocomarola, también muy esperado por los jóvenes.
Por otro lado, también fue protagonista el chamamé tradicional con varios exponentes.
El primero fue Santiago Verón, artista muy querido por la gente y que animó a una multitud a salir a bailar en la pista improvisada debajo del escenario.
Al finalizar y luego de que el público no lo dejara ir, recibió la distinción por trayectoria y trabajo a favor del chamamé.
El siguiente grupo en inyectar una dosis chamamecera en los pies de los concurrentes fue Integración, que con una selección de temas entre los que se encontraban románticos de los de Imaguaré y otros más bailables.
Pero el dato más curioso fue el invitado que trajeron al escenario: Nino Williams Zanoni, un holandés que vino desde Amsterdam para cantar chamamé como un mensaje de integración con otros pueblos.
Interpretaron Niña del Ñangapiri y emocionaron al público que le mostraron su respeto con un largo aplauso.
Ese mismo mensaje de integración es el que expresó el siempre impecable ballet oficial, que esta vez incorporó a bailarines brasileros para representar el chamamé brasilero tradicional y el bugio, danza de Río Grande do Sul con raíces guaraníes.
Nómina de misioneros
Anoche tocaban los hermanos Brítez en el escenario del Tránsito Cocomarola.
Los jóvenes que resultaron galardonados como Revelación en el último Festival Nacional de la Música del Litoral compartían jornada chamamesera con Coqui Ortiz, Los Hermanos Barrios, Las Hermanas Vera y Monchito Merlo, entre otros.
Por el mismo festival pero en distintos días pasaron otros misioneros: María Ofelia, Joselo Schuap, los Hermanos Núñez, Fabián Meza y la Cortada y Brenda Stefani, Revelación 2011 del Festival Nacional del Chamamé.
El lunes, María Ofelia recibió de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic) un premio a la trayectoria. La cantante oriunda de la localidad de San Antonio, Misiones, tomó en sus manos la distinción que fue otorgada por Zamba Quipildor en nombre de Sadaic.
Fueron muy notables las presentaciones de los artistas misioneros durante las noches chamameseras. Así como ocurrió el sábado pasado en el teatrino de la costanera, Joselo invitó a músicos del grupo Arbolito para tocar el lunes por la noche.
Joselo además pidió perdón a Paraguay por la Guerra de la Triple Alianza e interpretó una canción de su autoría que expresa tal decisión.
Además, subieron como invitados un grupo de Camba Cuá, Corrientes, para otra canción dedicada justamente a la zona correntina donde se asentaron los últimos hombres de raza negra que quedaban en la Argentina.
Joselo también fue protagonista de una serenata al río Paraná que se realizó en Corrientes, sobre una embarcación.