Le gusta tanto la cumbia, que armó un grupo de música tropical con sus compañeros de clase en la Escuela Nº 5, en la tele sólo mira fútbol y es fanático de Boca, tiene muchos amigos y cuando llega la hora de hacer la tarea a veces le da fiaca.
“Matías (13) es un chico como cualquier otro de su edad”, contó su mamá Silvia Aguirre. Pese a la parálisis cerebral que afectó su motricidad desde muy pequeño y lo confinó a una silla de ruedas, hoy está terminando el séptimo grado, fue elegido el mejor compañero y tiene excelentes notas.
Con una máquina de escribir eléctrica, su pupitre especialmente adaptado y una silla de ruedas remendada que ya le queda chica, hizo toda la primaria y alcanzó grandes logros. El año que viene comenzará el primer año de la secundaria, pero sus maestras ya llaman la atención sobre que las escuelas medias no están preparadas para atender a chicos especiales y piden para Matías una computadora y una silla de ruedas nueva como herramientas para hacer posible su adaptación y su permanencia en el sistema educativo.
Es que su historia de esfuerzo y superación conmueve a todos quienes lo conocen y a las maestras les llena de orgullo ver cuánto avanzó ese niño que aprendió a superar sus limitaciones físicas y también la falta de recursos.
“Cuando con cinco años llegó a upa con su mamá a la salita, ni los profesionales que lo asistían creían que Matías podía aprender en una escuela común como los demás chicos y hasta más, sobresalir por su calidad humana y por sus excelentes notas, nunca repitió un grado ni se llevó materias”, recordó la maestra Sara Ledesma.
“Yo siento que Matías se ha ganado tener lo que le hace falta para mejorar su calidad de vida, yo no me canso de golpear puertas para que pueda tener una computadora, a él le hacen falta muchas cosas que la familia no le puede dar porque son caras, pero yo confío en la solidaridad de la gente”, expresó Ledesma.
Su mamá consiguió de manera particular una entrevista en La Asociación en Defensa del Infante Neurológico (Aedin) de Buenos Aires que se dedica a la educación y tratamiento de niños y jóvenes con trastornos neurológicos.
El estudio integral dio como diagnóstico que Matías sufre de parálisis cerebral alestósica y que necesita para su atención y tratamiento un bipedestador, que es una máquina que le permite ejercitar las piernas, una silla con motor y una silla de postura.
“Tenemos obra social pero sólo le dieron una silla que ya es chica para él y que necesita adaptaciones especiales, cuando estuvimos en Buenos Aires se rompió más de diez veces y le hicimos remiendos”, contó Silvia.
“Cuesta mucho conseguir atención, hay que andar todo el día haciendo trámites, yo no le puedo comprar todo lo que necesita, ojalá alguien nos pueda ayudar”, dijo la mamá.
En la escuelaDoris Reinaldo fue la maestra de primer grado y relató que en esos tiempos la escuela se planteó el desafío de enseñar a un chico diferente, “ninguna de las docentes estábamos preparadas, pero él enseguida se metió a todos en el bolsillo, y además contamos con la confianza y el apoyo de sus padres y el asesoramiento psicopedagógico”, dijo.
Doris expresó que conocer a Matías y ser la encargada de enseñarle a leer la comprometió aún más con la tarea docente, “es más lo que él nos enseña de lo que nosotras podemos enseñarle, primero tenía mucho miedo, no me había formado para atender un caso como el de Matías, pero él progresaba tan rápido, a mediados de año ya leía el diario y salió el mejor alumno”, señaló.
Las docentes remarcaron que las escuelas comunes no están preparadas para recibir a chicos con problemas de movilidad: Desde cuarto grado, Matías ocupa una máquina de escribir y se realizaron adaptaciones al espacio escolar y también al currículum, “hay cuestiones que se pueden evaluar y otras que no, también hay cosas en las que somos más flexibles y temas en que no, por ejemplo los contenidos los tiene que saber y dominar como todos los alumnos”, marcó la maestra Ledesma.
El 9 de diciembre, Matías junto con sus compañeros recibirán el diploma de graduación de séptimo grado en el acto de colación. “Nuestro más grande deseo es que para esa fecha Matías tenga su computadora y su silla nueva, que podamos ver asegurado su futuro en la secundaria, sabemos que va a salir adelante aunque nos va a costar verlo ir”, dijo la docente.
En el futuro
“Lo que más me gusta de la escuela es pasar al pizarrón y estar con mis amigos”, dijo Matías. Sus amigos en una elección con voto secreto lo eligieron mejor compañero, tiene valores de amistad y siempre está, en todos los momentos”, resaltaron los chicos.
Falta muy poco para que terminen las clases y el grupo aprovecha los días de estudio y diversión, “el único que va a ir al Instituto Posadas conmigo es un chico de la mañana, va a ser difícil la secundaria, no voy a conocer a nadie, espero que ahí también encuentre buenos amigos y que sean hinchas de Boca y cumbieros como acá”, contó Matías.
Para ayudar a MatíasMatías Claro asiste a la Escuela Nº 5, de avenida Uruguay y Barrufaldi.
Necesita una silla de ruedas y una computadora completa para poder realizar las actividades en la secundaria.
El número de la maestra Sara Ledesma es 03752 15212301 para quienes puedan ayudarlo.