En el mes de marzo del corriente año analizamos la escalada que venía realizando la “República Imperial”, con relación a la República Islámica de Irán, y que dicha acciones se enmarcaban básicamente en su afán de mantener su hegemonía planetaria.
El plan de guerra no se cumplimentó por tres razones explicativas.
Uno: por el desgaste del conflicto iraquí; dos: por el empantanamiento del aliado de USA en la Región, Israel, cuando no pudo derrotar a las milicias pro Iraní en el Líbano; y tres: por la concreción de una hábil diplomacia de Irán que logró cobertura diplomática con potencias regionales, como son el caso de Rusia y China.
Hoy este proyecto vuelve a ponerse en marcha pero en un marco mucho más complicado para el sector hegemónico. Pero ello no significa que en su afán de conseguir los objetivos que se trazara, los norteamericanos realicen una huida hacia delante y para ello deberán recurrir al único elemento que todavía tienen, y es la solución militar para tratar de mantenerse en su cenit.
Lo que si ya es de público conocimiento es un hecho relacionado con los números: que los datos macro económicos de USA son preocupantes: desmesurado déficit por las incontables guerras, crisis recurrentes en su sector financiero, caídas de la bolsa reincidentemente y quiebra de la burbuja inmobiliaria, entre otros.
A ellos debe sumarse la debilidad del dólar en relación con otras monedas extranjeras, todo eso pone en duda su papel de moneda patrón para decirlo piadosamente, junto con una administración nacional que cada vez tiene menos credibilidad en su propia población, y por ello con una mayor resistencia exitosa de parte de la ciudadanía con referencia a las aventuras en el extranjero, y esto sólo en su frente interno.
En el exterior
Pero donde la debilidad de los actuales tomadores de decisión norteamericanos es mayor es en su frente externo, ya que la proyección de esa política diseñada por los neoconservadores a través de la implementación y utilización del recurso militar, hasta la fecha, no ha logrado estabilizar las regiones ocupadas. Y no saben cómo salir del pantanal en que, por decisión propia, se sumergieron, como son los casos de Afganistán e Irak, todo ello se volvió en contra del proyecto del siglo XXI: “El Siglo Americano”.
Esto llevó a pensadores, tanques de ideas (think thanks), intelectuales y políticos de los Estados Unidos a dar las voces de alerta por esta política ya que está en juego seriamente la posición de los Estados Unidos que se pretendió concretar cuando se disolvió el desaparecido Bloque Soviético, y ya lo expresamos en otro artículo: Que Ningún Estado es inmortal. Hoy hay sectores en el país del Norte que ya se preguntan cómo administrarán su declinación al no alcanzar la hegemonía planetaria.
Hoy podemos coincidir en que: los grandes poderes terrestres asentados en Eurasia (Rusia, China e India) están en un excelente estado de crecimiento económico, de desarrollo tecnológico emergente y de creciente influencia política, los grandes poderes marítimos como Estados Unidos, la Unión Europea o Japón se encuentran en un proceso de crear su propia identidad, de crisis doctrinales internas y de carencia de eficiencia resolutiva, tanto de carácter político como estratégico.
Ante lo expuesto, no debemos dejar de preocuparnos por esa idea de seguir adelante con los planes belicistas por las consecuencias concretas que esto desencadenaría, tanto regionales como planetarias.
Tampoco nos equivocamos cuando hablamos de que las guerras del siglo XXI serían por los recursos naturales, por ello coincidimos que la idea de agredir a Irán no es por el tema de las armas nucleares, todos los expertos hablan de que faltan varios años para que ese país logre el desarrollo para tener un artefacto bélico atómico.
Es, otra vez, por el petróleo.
Lo reiteramos: la situación actual tiende al conflicto inminente, porque básicamente este enfrentamiento es definitivo y decisivo a la hora de moldear un nuevo orden mundial con un reacomodamiento de las potencias y de los Estados subdesarrollados.
El perfilCarlos Pereyra Mele
Este cordobés es licenciado en Ciencia Política.
Experto en Geopolítica y Geoestrategia.
Miembro del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES).
Iniciador de la Fundación Ciudadanos por una Mejor Calidad de Vida (CIVIS). Conferencista internacional, docente universitario y terciario.
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