Puerto Piray se paraliza con el cierre de la planta de celulosa - El Territorio Misiones

Puerto Piray se paraliza con el cierre de la planta de celulosa

Jueves 12 de junio de 2008
Los empleados de la planta de pasta celulósica de Piray no quieren ni pensar en lo peor. Para ellos Benfide SA no es más que un nombre que tiene apenas tres años. En el fondo nunca dejó de ser para ellos la fábrica con la que nació el pueblo, entonces Celulosa Argentina, y donde transcurrieron sus vidas, más allá de los sucesivos cambios de denominación.
Casi la mitad de los empleados tiene más de 50 años de edad y el 90 por ciento como mínimo 20 años de antigüedad. Saben que les será muy difícil conseguir otro trabajo. De ellos depende el futuro de 47 estudiantes universitarios, 109 secundarios y 90 primarios.
También la vida de Puerto Piray, como la de los empleados, gira en torno a la fábrica, si bien allí se encuentran otros dos aserraderos. Con el cierre de la planta, que ya parece inevitable, al menos por unos meses, se perderán entre 800  mil y 900 mil pesos por mes en empleados directos según estimaciones del intendente de la localidad, Jorge Lezcano. Hasta él fue supervisor de la fábrica y más tarde proveedor de servicios.
Es que todo el pueblo, desde los comercios hasta el remisero, vive de lo que generan los empleados de la planta. Es más, el sólo anuncio de la suspensión por 180 días de los empleados, a pesar de no haberse concretado, ya frenó la actividad comercial, el pago de las tarifas de luz a la cooperativa y hasta la obra pública en el Municipio. Si bien el origen del nombre Puerto Piray se vincula con un antiguo pionero, el pueblo comenzó a tomar forma hacia 1957 cuando los empleados de la firma Celulosa Argentina adquirieron parcelas ofrecidas por la fábrica de pasta.
Los empleados aseguran que todavía no fueron notificados formalmente de las suspensiones. Sí de palabra, según les adelantó el abogado de la firma, Alejandro Díaz. Por su parte, la empresa presentó ayer ante la Subsecretaría de Trabajo  un procedimiento preventivo de crisis, según confirmó la ministra Claudia Gauto.
Para los empleados, los actuales propietarios dejaron caer la empresa. "En los últimos cuatro meses pasaron de producir  90 toneladas por día a 40 o 50", aseguró Mario Escurra, secretario general del Sindicato de Empleados Papeleros.

Toda una vida
Como sucede con todas las noticias malas, a muchos de los empleados les cuesta creer que la planta de celulosa cierra las puertas. Victor Olmedo nació en Villa Blosset hace 61 años. Trabajaba en la marina mercante y así llegó a Puerto Piray. Hace 33 que trabaja en la planta. Tiene problemas en la rodilla y diabetes y sabe que a su edad, las posibilidades de encontrar otro trabajo son escasas. Tiene tres hijos grandes. "¿Dónde me voy a ir a trabajar? La verdad que no me puse a pensar qué puede pasar", admitió.
No es la primera vez que los empleados de la firma pasan por esto. Ya en el año 1998, la planta cerró sus puertas. Los empleados quedaron seis meses en la incertidumbre. Durante los meses sin trabajo, sobrevivieron mediante asistencia económica y alimentaria del Gobierno provincial.
En 1999, mediante un fideicomiso, se hizo cargo de la planta Fiducias Regionales SA y a su vez el grupo de empresarios, alquiló por cuatro años a Pastas Celulósicas Piray SA (PCP). Al caducar el 31 de diciembre de 2004 dicho acuerdo, llegó Benfide SA para hacerse cargo de la planta fabril.
Sin embargo, los empleados aseguran que, ni siquiera en 1999 sintieron la incertidumbre actual. La fábrica se detuvo por completo el sábado al mediodía, les adeudan la segunda quincena de mayo y ya les anticiparon que no tendrán salarios por seis meses. A pesar de esto, siguen presentándose en la empresa ya que no fueron notificados formalmente.
"Queremos esperar hasta las últimas consecuencias", explicó Miguel Zbikoski, con 13 años de antigüedad en la firma. Con 36 años se siente un "joven viejo" para el mercado laboral.
Sólo 20 operarios de la planta tienen entre 24 y 35 años, 62 tienen entre 35 y 50 y 98 se encuentran entre los 50 y los 60 años. Esto tiene su correlato en la antigüedad de los trabajadores. El empleado con mayor antigüedad tiene 38 años de trabajo en la planta. Le sigue Escurra con 37 y de allí el grueso de los empleados oscila entre los 20 y los 30 años de antigüedad.

Futuro incierto
Lo que más desmoraliza a los empleados es que hace dos meses que habían comenzado a reunirse con representantes de la empresa para acercarles una propuesta que permita aumentar la producción de la planta. "Hace ocho meses que veíamos venir esto", aseguró Escurra. "Cada vez invertían menos, estaban trabajando al 60 por ciento", precisó el líder sindical. Por eso los empleados hasta propusieron crear una cooperativa de trabajadores y tomar un crédito para reinvertir. Pero en vez de respuestas, se les anunció el cierre y la suspensión por 180 días.
Para Escurra está claro que sea como sea Benfide SA se está yendo. Y, si la planta vuelve a abrir sus puertas, será en otras condiciones. Mientras tanto, ayer, se acercó a la planta un referente de JS Forestal, una de las firmas que integraba PCP, con la firme intención de recuperar la fábrica.


Un problema social grave
Para el intendente de Puerto Piray, Jorge Lezcano, si bien en el pueblo hay dos grandes aserraderos, es el dinero de la planta de pasta celulósica el que mueve la economía local.
Según Lezcano, los empleados de las otras empresas "son muchachos más jóvenes que van a gastar a Eldorado y Montecarlo. La plata fuerte del movimiento económico de Puerto Piray depende de Benfide".
"Sabés lo que significa para Puerto Piray perder 800 o 900 mil pesos por mes", planteó el intendente. "Es terrible. Los comercios, las escuelas, la cooperativa de luz, los pasajes, las zapatillas de los chicos que estudian. Es un problema grave para Puerto Piray. El remisero, el chipero, todos nos vemos afectados", planteó.
Para Lezcano "se viene una etapa difícil".
"Hay mil variantes y hay que elegir cuál es la mejor. Y con la que podemos tener un resultado rápido. Porque acá hay un factor tiempo. Mañana tienen que comer y no cobraron el sueldo", analizó el jefe comunal.
Su prioridad, por el momento es analizar alternativas para la atención del problema social que se avecina. Y en ese contexto, adelantó que detendrá la obra pública en el municipio.