A sala casi repleta y tras una gran expectativa, el jueves por la noche se estrenó Interesante Maipú, obra coproducida por el Instituto Nacional de Teatro y el Centro del Conocimiento, bajo dirección y adaptación de Patricio Elizalde.
Se trata de un curioso homenaje al circo criollo, adonde se alude a nombres de las antiguas carpas ambulantes, como Cocoliche, Casalli o Soria. Aunque el fin último es reivindicar la victoriosa Batalla de Maipú, según el mandato del INT con motivo del Bicentenario y que dio a elegir en concurso tres dramaturgias del Siglo XVIII. Elizalde realizó una interpretación personal de las obrs postuladas, a la que llamó Interesante Maipú, espectáculo de aproximadamente una hora y veinte minutos.
El puntapié es comprender a los intérpretes de Interesante Maipú como un grupo de circo de 1910, “sólo comparable con Juan Moreira”, apunta Morante, el maestro de pista o presentador (interpretado por Fernando Molina) de la obra, aduciendo a la conocida interpretación teatral de los hermanos José Antonio y Gerónimo Podestá.
Cabriolas e historia
La primera parte es la más entretenida y vislumbrante, por todo lo que de hecho el circo”significa. Los actores se lucen en gags y cabriolas, desde las vendedoras (Claudia Sussini y Silvina Warenycia), pasando por los tonys o payasos María Soria (Verónica Fedeli) y Cocoliche (Alejandro Schöller), hasta la domadora de fieras, la extranjera Zilda Casalli (Claudia Luque) quien al hablar confunde simpáticamente géneros masculinos por femeninos o al revés.
Virginia Casalli (Bárbara Rivero) es la que demuestra mayor entrenamiento físico, al realizar pruebas de acrobacia aérea en tela y aro. El insistente mago León Beapouy (Lucas Pérez Campos) concreta un acto de magia que despierta la admiración en los niños. Pero la escena que más aplausos se lleva es cuando aparecen los hermanos Smirnoff (igual que la conocida bebida blanca), los que concretan sus destrezas en piso al grito de “¡Vodka!”. Los actores Molina, Diego Tachile y Diego Acuña visten de mallas enterizas rojas y se compenetran en sus movimientos como vivas piezas de rompecabezas.
Para la segunda parte de la obra se desarma rápidamente la escenografía del circo y se deja al descubierto un ambiente campestre, precisamente para el momento del sainete gauchesco.
Los mismos integrantes del circo ambulante se adueñan de otros personajes para interpretar cómo impactó en el pueblo la Batalla de Maipú librada por el Libertador San Martín.
Con los caracterizados personajes del folclore, la impecable escenografía y los preciosos vestuarios, el espectáculo toma otro rumbo, muy diferente a su primera parte.
Pero más allá de la pedagogía de contar un hecho histórico en teatro, la dramaturgia en espeso octosílabo demanda un superlativo esfuerzo del espectador para comprender el parlamento de los actores.
Los refinados muñecos (creados por Carlos Basterrechea) que representan los desplazamientos militares y la música en vivo (compuesta y dirigida por Sebastián Gensollen) en ambas partes de la función son otros elementos distinguidos.
Después de tan sólo tres meses pero de intensivos ensayos con talentosos artistas, la obra merece una distinción aparte por el esfuerzo e ingenio colectivo. Habrá otras diez funciones para ver Interesante Maipú, desde el jueves próximo, siempre en la sala de Prosa del Centro del Conocimiento.