El Centro Zootoxicológico cerró sus puertas por falta de apoyo

Lunes 7 de mayo de 2012
Sin soluciones, el final. | Vogt, el fundador, se cansó de “mendigar”, dijo. | Foto: Daniel Villamea
(Corresponsalía). Luego de casi tres décadas de servicio a la comunidad, finalmente el Centro Zootoxicológico de esta ciudad cerró sus puertas por falta de apoyo gubernamental.
En el lugar ya no se fabrican sueros antiofídicos ni se exponen centenares de especies que conformaban un atractivo turístico más. Alejandro Vogt, fundador y director del centro, trasladó la infraestructura técnica al municipio de Gobernador Roca, al tiempo que dos profesionales se capacitan bajo sus órdenes para la producción de antídotos específicos.
“Una cosa es mi servicio y otra cómo se mantiene todo esto, porque yo no puedo ir más allá de mi ingreso personal. Hace dos años que el centro se maneja exclusivamente con mi aporte y ya estoy cansado de mendigar ayuda”, señaló Vogt.
Aseguró que en campaña algunos políticos prometieron ayuda con mano de obra y subsidios, pero no cumplieron.
“La gran mayoría de los políticos prometen de todo cuando están en plena campaña, pero cuando llegan al Gobierno se convierten en mentirosos y se vuelven altivos. Pero ya no les pido más nada”, señaló el profesional con evidente fastidio.
En el lugar se podían apreciar más de 300 tipos de serpientes y otros animales, como un cocodrilo del Missisipi de 52 años, una pitón Tigrina de la India y una boa constrictora de más de cuatro metros.

Una gran obra
El Centro Zootoxicológico se fundó en el año 1986 y desde su creación se atendieron allí más de 2 mil noxias (picaduras de víbora) en forma gratuita.
El doctor Vogt aseguró que la provincia de Misiones es la que tiene más casos de noxias por la gran variedad de serpientes que existe. De las siete especies de yarará que hay en el país, seis se pueden encontrar en Misiones.
Destacó que nunca se exigió remuneración alguna para atender a la gente que llegaba a este centro, incluso algunos derivados desde el Hospital Samic de Oberá.
El lugar fue acondicionado para la visita y contaba con un sistema de audio-guía para recorrer las instalaciones, que lo transformó en un verdadero atractivo turístico de la ciudad.
Vogt descartó de plano que el ingreso que generaba el zoológico fuera suficiente para mantener la infraestructura, pagar los sueldos de los empleados y la atención de los pacientes.