Ella pertenece a la sociedad occidental, pero conoce como nadie la cultura mbya guaraní. Desde el 2007 comenzó a relacionarse con los jóvenes de las comunidades y hoy está casada y tiene una bebé con uno de ellos.
Liliana Frías es profesora de historia, tutora de los jóvenes indígenas que estudian en la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y también docente intercultural bilingüe en una Escuela de la Familia Agrícola (Efa) que funciona en una comunidad.
Su pareja también está a punto de recibirse de maestro. “Mi marido y su familia siguen conservando sus propias costumbres. Son una nueva generación que está aprendiendo otras cosas de este sistema. Pero ellos siguen practicando y enseñando su propia cultura”, explicó Frías.
Sobre la educación que recibirá su hija, la profesora contestó: “ella tiene todo el derecho de recibir el nombre verdadero que ellos le dan a sus hijos, tiene que estar cerca de los familiares. El idioma tendrá que aprender con los parientes. Yo amo la cultura mbya y por eso, quizás, me casé con uno”.
En el programa de tutoría de la Unam, Frías inició su camino de la mano de Antonio “Patrón” Benítez, quien falleció el año pasado y fue el primer estudiante mbya guaraní en ingresar al sistema de educación superior en el 2007.
En total, 30 jóvenes están insertos en el nivel superior. La mayoría estudia magisterio, profesorados de matemática, lengua, literatura o educación física, licenciatura en trabajo social y antropología social.
“Es un programa bastante amplio y ambicioso que trabaja con todos los estudiantes de nivel superior, no solamente con la universidad. Tiene objetivos que no lo podemos adecuar al contexto, pero la idea es acompañar en todo el proceso de inserción al nivel superior a todos los estudiantes con los que nosotros tomemos contacto”, detalló la docente.
La mayoría de las comunidades cuenta con escuelas primarias bilingües, pero el porcentaje de deserción y abandono aumenta en la secundaria y luego en la universidad.
¿Cómo es la inserción de jóvenes mbya al sistema educativo?, preguntó El Territorio. “Para mí es malísima. La educación primaria es bastante mala en todo Misiones, pero más se evidencia en las comunidades. La escuela secundaria para ellos también es mala y llegar al nivel superior les cuesta más, no solamente por el factor económico, sino por el contenido y la preparación. Es mucho el esfuerzo que ellos hacen para insertarse y después les cuesta permanecer adentro”.
Para Frías, la causa está en que “el sistema educativo es bastante cerrado, no hay una apertura para atender a las diferencias... Ellos (mbya) tienen más aperturas que nosotros; incluso hablan distintos idiomas. Se le cierran las puertas cuando ellos intentan de alguna manera insertarse en el sistema educativo”.
Problemáticas
Desde su punto de vista, Frías considera beneficiosa la inclusión de los jóvenes mbya guaraní al sistema educativo occidental, “porque conocen sus derechos y están peleando por lo que le corresponde dentro de la sociedad, para que tengan las mismas posibilidades que cualquier otra persona. El problema de la permanencia no es problema de ellos; el problema es el sistema perverso que no contempla estudiantes de esas características”.
Con el objetivo de revertir esta situación, los jóvenes organizaron encuentros de estudiantes secundarios para visibilizar las dificultades que se encuentra en el ingreso y la permanencia en la escuela o la universidad (Ver cuadro). “Hicieron un informe pero nadie lo leyó, porque son estudiantes mbya. Necesitan que los grandes doctores hagan un informe y ahí sí se lee. El Estado tampoco le da el espacio que ellos están disputando de alguna manera”.
También se realizan eventos solidarios, tal como el recital de rock que se desarrolló ayer en el Anfiteatro Griego. “¿Por qué tenemos que hacer este festival para pedir limosnas a la gente? No es nada lindo hacer esto pero tenemos que salir a hacerlo porque es la única manera de ayudarlos”, admitió Frías y luego disparó: “El Estado financia otros proyectos, financian cursos por toda la provincia ¿Pero por qué no se los escucha realmente?”.
La esperanza de la comunidad
Cuando un joven mbya decide estudiar una carrera, toda la comunidad recibe la noticia como una gran oportunidad. “Ellos tienen mucha esperanza en ese estudiante. No solo la familia sino la comunidad, depende de que el estudiante, pueda finalizar sus estudios y pueda ser un profesional”, aseguró Frías.
Teniendo en cuenta su experiencia en la enseñanza, la docente contó que los chicos mbya “conocen la tecnología como cualquier otro joven, manejan los mismo codigos y los mismo terminos, y no por eso dejan de hacer sus prácticas”.
Sin embargo, la discriminación hacia los mbya todavía sigue siendo una barrera dificil de derribar. “Se discrimina mucho. Los chicos que están en el nivel superior, por ejemplo, en la clase los mismos compañeros no preparan mate para no tener que invitar. En muchos espacios uno escucha a la gente murmurando y hablando con calificativos peyorativos en contra de ellos, siempre se los culpa de haraganes y se los discrimina”.
En este sentido, Frías contó que la gran pelea en la facultad de Humanidades se produce porque “no se les escucha, no tienen espacio para hablar. Y si se los escucha, es solamente por obligación y después nadie hace caso a los planteos de ellos”.
Valorar la propia cultura
Además de enseñar en las comunidades, Frías también realizó estudios sobre la manera de relacionarse de los mbya con la cultura occidental. “Ellos son muy astutos. Nos muestran a nosotros lo que nosotros queremos ver, pero ellos siguen manteniendo su idioma, sus pautas culturales; obviamente como toda cultura se va modificando y readaptando. La escuela intenta anular esas practicas pero ellos saben cómo moverse en los espacios donde el blanco domina”.
Asimismo, destacó que en los jóvenes mbya existe una conciencia de su modo de vivir. “Sufren porque saben que sus ancianos se están muriendo de tristeza por los atropellos en contra de los niños o cuando la atención médica los deja morirse por enfermedades que son curables”.
Y luego resaltó que la comunidad mbya "no tiene bronca en contra de nosotros. Aman a todas las personas, no le desean el mal. Porque de esa forma sus hijos no van a sufrir enfermedades”.
Frías también criticó algunos conceptos erroneos de las investigaciones que se realizaron respecto a la cultura mbya. “¿A quién se le hace juicio por esos errores que comenten los grandes pensadores? ¿Qué pasa con estas interpretaciones totalmente erroneas? ¿Quién se hará cargo algún día de todo lo que se dijo y se sigue diciendo de ellos?”.
Estudiantes organizados
En 2011, los jóvenes de las comunidades originarias que estudian en el nivel superior decidieron organizarse y planificar un encuentro con el fin de mejorar la inserción y permanencia en el sistema educativo. Cerca de 100 estudiantes se reunieron dos días en la comunidad de Perutí (El Alcázar) para reflexionar sobre el derecho a la educación y reclamar una educación plural e inclusiva.
En las conclusiones se evidenció que el principal problema que los excluye de la escuela y de la universidad es la falta de recursos económicos. Le siguen la inadecuación de la escolaridad a la cultura guaraní y la discriminación en los ámbitos educativos.
Sin embargo, vieron como positivo que cada vez más los adultos toman conciencia de la importancia de los estudios y apoyan la formación de sus hijos.
El año pasado se llevó a cabo el “Segundo Encuentro de Estudiantes de los Pueblos Originarios de la Provincia de Misiones” en la Comunidad de Tekoa Arandú de Pozo Azul.
Dicho encuentro surgió como propuesta de un grupo de estudiantes del Nivel Superior que se encuentran realizando distintas carreras en diferentes instituciones académicas de Misiones.
El objetivo principal de trabajo fue continuar con el abordaje a la problemática educativa que involucra tanto a los estudiantes del nivel primario, nivel medio, como del nivel superior.