Quieren que el lugar del tornado sea declarado “zona de catástrofe”

Martes 16 de diciembre de 2003

Unas 150 personas fueron evacuadas de la colonia Gobernador Ruiz (conocida como Paraje Atalaya) donde el domingo por la noche se desató un tornado, causando la muerte de cuatro personas. Mientras que en la ciudad de Santo Tomé, una joven falleció electrocutada.
El número de heridos llega a los 40, de los cuales 17 son niños. En tanto que se registraron unas nueve casas totalmente destruidas. Dos personas ya fueron derivadas a hospitales de la capital correntina por la gravedad de las heridas que sufrieron. La lluvia continuaba ayer en la zona, dificultando las tareas de asistencia.
El director de Defensa Civil de la provincia, Francisco Espinoza remarcó que  se está evaluando la posibilidad de declarar al Paraje Atalaya, lugar donde se abatió el fenómeno climático, como "zona de desastre" luego de recorrer los puntos donde el poderoso viento no dejó nada a su paso. "Recorrimos la zona y pudimos apreciar la dimensión de la destrucción provocada por el tornado", señaló Espinoza, quien subrayó que la mayor cantidad de las casas derrumbadas son de material, por lo que se evalúa pedir asistencia a la Nación para obras de reconstrucción.
“Los destrozos fueron múltiples", señaló el director de Defensa Civil, a una radio correntina. Asimismo aseguró que están  asistiendo a la población con alimentos, colchones y todo lo necesario para paliar la difícil situación.

Los casos fatales

El tornado que se llevó cinco vidas, la de tres niños, una abuela (los cuatro de la misma familia) y una joven, duró unos quince minutos. Lucrecia Mariel Guimaraes (22) dejó de existir instantáneamente al recibir una descarga eléctrica producto de un rayo cuando estaba hablando por teléfono en el interior de su casa, en el barrio 200 Viviendas de Santo Tomé.  Pero la tragedia se ensañó con una familia a la que castigó con la muerte de cuatro de sus miembros, los cuales fueron identificados como Virginia Antonella Ríos, de 18 meses; Rosalina Belén Ríos, de 6 años; Gabriel Alejandro Ríos de 9 años, todos ellos hermanos y su abuela Stella Maris Espíndola de Ríos, de 58 años. Todas estas personas quedaron atrapadas por los escombros de lo que fue su casa. La joven madre de los pequeños signados por la desgracia, Mariela Coutiño de 25 años, quien presentaba fractura de riñón y fractura de pelvis, fue derivada al hospital Escuela de la Ciudad de Corrientes. Mientras que la pequeña Florencia Acuña, de 6 años con levantamiento del cuero cabelludo fue trasladada al hospital de Niños "Juan Pablo II" de Corrientes. 
A las pocas horas del desastre, 38 personas, en su mayoría niños, estaban internadas en el Hospital San Juan Bautista, donde unas diez fueron las que sufrieron daños físicos con mayor intensidad. A media tarde de ayer (lunes), unas 16 personas permanecían internadas en el hospital local con heridas de diversas consideraciones, no obstante se encontraban fuera de peligro.

Defensa Civil

La junta de Defensa Civil de esta ciudad, respaldada por el organismo provincial, se instaló en la Escuela 893 del Paraje Atalaya, donde se constituyó el centro de operaciones que funcionó con el apoyo de la Municipalidad, el Concejo Deliberante, Bomberos Voluntarios, Prefectura Naval Santo Tomé, Gendarmería Nacional y Policía de Corrientes. Un equipo de Salud Pública Provincial se instaló en el lugar para brindar las primeras atenciones. El operativo estuvo a cargo del ingeniero Carlos Romagnolo.

El fenómeno meteorológico

Eran aproximadamente las 19.50 del domingo, cuando una tormenta eléctrica se desató sobre el Paraje Atalaya, la que se desplazó rápidamente hacia la ciudad. Mientras que desde el río Uruguay se observó cómo una nube negra en forma de cono se corría por el norte del emplazamiento rural, hasta la ruta provincial 94 para girar de Oeste a Este. El fenómeno se extendió en una franja de unos 150 metros en una longitud, de dos kilómetros, arrasando todo lo que encontraba a su paso, para disiparse a los pocos minutos.
El tornado duró entre diez y quince minutos. Casas que se derrumbaban y aplastaban todo lo que en ellas se resguardaba, árboles que eran arrancados de cuajo, chapas retorcidas por doquier, techos de zinc desparramados; un vehículo que estaba en el garage fue arrastrado del lugar por la fuerza del viento, giró como un papel y terminó contra un árbol añoso que se le cayó encima.
Varias familias con criaderos de porcinos y otras de aves, perdieron sus animales, a los que no  se los volvió a ver. En tanto que, entre el panorama que se observaba, muchos presenciaron cuando un caballo fue alcanzado por un rayo en las inmediaciones del foco del meteoro.
En las primeras horas de la noche del domingo, la tarea de Defensa Civil se complicó, puesto que no había luz, llovía y los caminos en muy mal estado y con barro dificultaban una rápida salida con los heridos.
 No hay mediciones que puedan dar fe de la velocidad con que el viento se abatió sobre la zona afectada, pero se estima que por los daños causados en tan pocos minutos debió haber superado los 150 kilómetros por hora.

Ayuda a Santo Tomé

Las familias que perdieron sus viviendas, necesitan de todo, desde colchones, abrigo, camas, ropas, calzados, mesas, sillas, y alimentos.
En este sentido desde la localidad vecina de Virasoro, el intendente local Ricardo Canoniero acompañado de quienes hasta el viernes pasado ocupaban los cargos de Secretario de Gobierno, Rafael Maceri y el Director Municipal de Salud, Mario Aquino, se trasladó a la vecina ciudad de Santo Tomé para brindar ayuda ante la fuerte tormenta que afectó a un sector de esta localidad.
Asimismo el ejecutivo municipal llevó 500 kilogramos de leche, pañales y puso la ambulancia del municipio de Virasoro a disposición de la comunidad afectada. Por su parte, el viceintendente Fernando Quijano esperaba el llamado de Canoniero para enviar más ayuda si era necesario.  Mientras que Virasoro no sufrió daños graves por el temporal como la localidad vecina.


Testimonio
La gente comenta que no esperaba una cosa de la magnitud que vivieron. Se observaba que se avecinaba una tormenta, pero nunca el desastre ocurrido que aún no se ha podido asumir.
Es el caso de Romualdo Ortega, de 46 años, quien junto a su esposa María Elena Batista, de 32 años, y cinco hijos de distintas edades vieron una fuerte tormenta eléctrica era inminente. Entonces, entraron algunas pertenencias al interior de la viviendas y se resguardaron en ella...

Después vino el viento, era tan fuerte que estábamos un poco asustados, nos quedamos todos juntos, hasta que empezó a despegarse el techo, entonces nos abrazamos y esperamos a que pasara lo que Dios quiera".
"Primero se nos cayeron dos puertas placas las cuales nos aplastaron y debimos permanecer en el suelo los siete y sobre ellas cayeron las paredes, así estuvimos un buen rato, más o menos una hora, hasta que pudimos zafar de la incómoda situación y por suerte fueron golpes y mi familia se salvó de milagro.

Romualdo Ortega.
Sobreviviente, junto a su familia, del tornado del día domingo


Lista de internados
Los internados mayores de edad son: Antonio Machado, Nicolás Ríos, Alejandro Batista, Ramona Itatí Ríos, Fortunata Aquino, Iroldina Schuata, Noemí Batista y Daniela Aquino.
En tanto, los internados menores de edad son: Miguel Nicolás Ríos, Elías Sebastián Ríos, Fernanda Andrea Batista, José Augusto Batista, Celeste Beatriz Batista, Juan Antonio Batista, José Ramón Ifrán y Gloria Belén Ortega.


La lluvia
157 milímetros
De agua se registró entre el domingo y ayer. La noche del desastre cayeron 31 milímetros, mientras que ayer a las 17 horas, se sumaban 126 milímetros con probabilidades de más precipitaciones al finalizar la tarde y la noche.

El río Uruguay
10 centímetros por hora
Otras de las preocupaciones que se registran es que el Río Uruguay está creciendo a 10 centímetros por hora.

8,86 metros en creciente
Prefectura Santo Tomé informó que a las 16, el hidrómetro local indicaba 8,86 metros en creciente.


Las tragedias de Santo Tomé
Santo Tomé es una de las localidades correntinas de la costa del río Uruguay que registra numerosas desgracias como la vivida en la antevíspera. La siguiente es una cronología de las últimas tragedias que acaecieron en esta localidad.

  • El 15 de julio de 1983 se desbordó el río Uruguay con una marca máxima de 17,21 metros que aisló la ciudad por varios días. Hubo dos mil personas evacuadas.
  • El 9 de enero de 1993, siete kilómetros al Sur de esta ciudad, por Ruta Nacional 14, en el paraje Cambaí tres ómnibus, dos de ellos internacionales protagonizaron uno de los choques más trágicos de la región con un saldo de medio centenar de personas fallecidas, en su mayoría incineradas.
  • El 13 de febrero de 1999, un tornado que arrasó con unas 1500 viviendas, dejó un saldo de tres muertos y varios heridos graves; una torre de la empresa de teléfonos de unos 90 metros de altura fue destruida. La ciudad estuvo varios días sin luz y sin agua.
  • El 20 de noviembre del 2001, otro fenómeno similar con unas doscientas viviendas afectadas, cinco de ellas destruidas totalmente.
  • El 31 de diciembre de 2002, un ómnibus del servicio internacional que unía Retiro con Asunción protagonizó un grave accidente en el Paraje Naranjito, 9 kilómetros al norte de esta ciudad por Ruta Nacional 14 y provocó la muerte de 7 personas de distintas edades.


Fin del diluvio, tornado y vendavales

POSADAS. Por lo anunciado, a alguno le pareció poco, pero fueron casi 100 milímetros de lluvias para los misioneros del Sur. Entre 100 y 150 milímetros en la zona Centro, mientras que la zona Norte se descolgó con 204 milímetros en Iguazú y 257 en Irigoyen, sin contabilizar aún lo llovido ayer y anoche. Tener en cuenta que lo "normal" es que lluevan 154 milímetros durante todo diciembre.
Le seguirá una corta mejora hoy. Lenta para los del Norte y con noche fresca para los misioneros del Centro y Sur.
La tormenta del domingo produjo algunas ráfagas en la provincia que no pasaron los 75 kilómetros por hora. Lamentablemente fue más intensa en localidades próximas a Santo Tomé donde adquirió las características de un vendaval.
¿Fue un tornado? Solo puede saberse por las fotos. El tornado, genera un vacío que literalmente hace explotar una vivienda cerrada, por el aire que contiene en su interior. De tal manera, y debido a la acción rotatoria de los vientos en el tornado, las partículas van quedando diseminadas en círculos concéntricos según su peso. Puede confundirse con una bomba o una explosión de gas. Por ello una recomendación en zonas de tornados es abrir las ventanas durante las tormentas.
¿Fue un viento descendente? Las fuertes corrientes verticales de vientos dentro las nubes de tormenta pueden ocasionar graves daños, si la nube se ve obligada a tocar tierra en forma violenta. Se determina esta causa cuando las chapas de un techo están dobladas "hacia abajo" o cuando todo el techo se ha desplomado sobre la vivienda. Este fenómeno se produce cuando una nube de tormenta pasa de una zona fría (superficie de agua) a otra que aún mantiene el calor diurno (tierra).  La recomendación usual en zonas cercanas a grandes superficies de agua es no sobrecargar de peso el techo y revisar el estado de sus soportes.
¿Es Santo Tomé una zona de riesgo? Negarlo sería cerrar los ojos a una realidad. En primer lugar todo el norte del Litoral es propenso a este tipo de vendavales en la época del año en que los frentes fríos del Sur se encuentran con fuertes jets de vientos del Norte en una cálida primavera o en un incipiente verano. Generalmente los frentes fríos llegan con una orientación Noroeste - Sudeste, obligando a los vientos del norte a soplar desde el Noroeste y haciendo que las tormentas prefrontales circulen hacia el Sudeste. De esta manera, tormenta que sale del lago de Yacyretá encuentra a Santo Tomé en su camino. Por idénticas razones los frentes del Sur avanzan generalmente con trayectoria hacia el Noreste, y las tormentas frontales o post-frontales llegan a Santo Tomé luego de "enfriarse" en los esteros del Iberá.  ¿Que condiciones hacen factibles estos fenómenos? La diferencia de temperaturas entre masas de aire es fundamental. 
¿Cómo protegerse? De la forma en que lo hacen los gauchos de nuestras pampas para frenar al temible Pampero: plantando cortinas de árboles alrededor del predio o localidad, manteniendo distancia con las viviendas.