Retratos cotidianos de la frontera

Domingo 6 de marzo de 2011
Foto: Sixto Fariña

Una ancha calle y un puesto aduanero fijan los límites entre el territorio argentino y el brasileño. Sin embargo, en este contexto de frontera seca, las prácticas, los hábitos, las costumbres, y la lengua se hacen porosos y difíciles de distinguir.
Giancarlo, un niño de 8 años, esperaba sentadito en el muro de la escuela 604 para empezar su día en el aula. “¿De dónde es tu mamá?”, preguntó la periodista. “De los dos lados”, contestó el pequeño con total naturalidad. La historia de Giancarlo se repite en muchas familias que viven en Bernardo de Irigoyen, su madre, quien fue la encargada de enseñarle el portugués, nació en Brasil, pero él y su padre son misioneros.   
Ubicada en el punto más oriental del país, se encuentra Bernardo de Irigoyen que limita con dos municipios de distintos estados del Brasil, Barracao y Dionisio Cerqueira. A simple vista podría definirse como un gran barrio, donde los vecinos pasan inadvertidos para realizar sus compras cotidianas. “Pasamos caminando nomás, nos conocemos entre todos”.

Según comentó la mayoría, los brasileños realizan “compras puntuales”. Buscan los precios baratos de gas, vinos, cerveza, chocolates, aceite de oliva, neumáticos, harina y pollo, entre otros productos. Del lado de Irigoyen, también afirmaron que “hay cosas que todavía se pueden comprar en Brasil”.
Teresita, una maestra de la escuela 604 describió: “Esto es lo lindo de la frontera, o comemos un poquito más barato acá o comemos un poquito más barato allá, nos rebuscamos y por eso sobrevivimos”.
El desafío para lograr la integración sigue estando en el idioma.“No hay necesidad de hablar en español si igual se entiende bien”, dijo el brasileño Valdir Klimibring mientras hacía compras sobre la avenida de Irigoyen.
“Nosotros nos adaptamos más tal vez por la facilidad de la lengua, pero cuando uno se va a Brasil a comprar algo y hablan en portugués, pero ellos nunca te van a hablar en español”, coincidieron varios vecinos de Irigoyen.
De un lado y del otro
Mira dibujitos o novelas por el canal ‘O Globo’, la mamá es argentina y el papá es brasileño y ya maneja los dos idiomas desde su casa. “Mi hermano es argentino y mi cuñada brasileña, y mi sobrino habla los dos idiomas correctamente”, comentó Marizul, una docente. 
Para Adolfo Leutgeb, artesano y vecino de Irigoyen desde los años 60, la solución está en  “intensificar la cultura y juntar más al pueblo, que desde chiquito los chicos escuchen mas el castellano”.
Según informó el intendente Jorge Gandulla, existen cerca de 800 electores brasileños radicados en la localidad. Sobre la relación con el país vecino comentó: “En realidad son más las veces que nosotros necesitamos de ellos, que ellos de nosotros”.
El trabajo
“Acá el 70 por ciento son empleados públicos, aduanero, docentes, gendarmen o se meten en el ejercito. Es difícil para un pobre poder estudiar”, relató Sergio Benítez, vecino de Irigoyen.
El maestro Juan Ozikosk vive en el barrio 100 viviendas, justo enfrente de la calle que separa a Dionisio.
“Ese barrio se construyó para gente sin recursos, pero después se fueron vendiendo las casas. Mucha gente trabaja en Brasil porque la moneda vale más. Son ayudantes de albañil o laburan en los galpones de las cebollas, pero todos son changarines porque legalmente no se puede”, explicó.
 Rosendo Piñeiro tiene 28 años, trabaja en un comercio frente al municipio brasileño y la mitad de su vida transcurrió en la colonia. Según observó, en Irigoyen “no hay empleo. La mayoría vive del tabaco pero con 10 mil pesos anuales no les alcanza. Muchos van a trabajar a Brasil porque acá no hay laburo”.
En las colonias es donde irrumpen con más fuerza las prácticas y el idioma de Brasil. Allí los niños hablan portugués desde la cuna y es allí también donde se notan más las necesidades. 
Desde el paraje Dos Hermanas, María Presta de 55 años contó que en la escuela de la colonia “se ve la pobreza. Los jóvenes que no tienen estudio se van a trabajar a los aserraderos de Entre Ríos”. Su marido es brasileño pero ella debe cuidar sola a sus once hijos y dos nietos: “Tengo almbrado y tierras, pero no tengo con qué producir”
Amor y pasiones
No sólo las comidas, la música y la moda brasileñas penetraron en las prácticas de los irigoyenses, también existen las pasiones y los amores de frontera. Juan Ozikoski, es maestro de la escuela 604 y hace cinco años que está casado con una brasileña. “Amor Bilingüe”, titularon a esta historia sus colegas de la institución.
“Mi señora es brasilera y es profesora de español pero no te habla una palabra en español, solo cuando enseña en Brasil. El problema es con mi nenita es que ella mezcla todo porque yo hablo el español y su mamá le habla el portugués”, comentó  Ozikosk.
Por su parte, Oscar Gómez, es operador de la radio LT46. Nació y se crió en Irigoyen, pero vive en Brasil con su esposa. “Ella habla español porque yo le hablo. Trabajo acá pero vivo del otro lado, ella es abogada y el estatus de vida es diferente allá”, relató.
Además, Gómez comentó desde su experiencia: “siempre tuvimos mucha influencia de los medios brasileños. Por eso la facilidad de la gente de la zona, aparte de ser descendientes de brasileños, de hablar el portugués, eso hace que tengamos una convivencia armoniosa con la gente de Brasil”.
El fútbol es otra de las pasiones que se vive a flor de piel y las rivalidades se manifiestan aún más en los límites físicos. “Cuando ganan vienen con su caravana a festejar frente a nosotros. Es un ambiente diferente. Es ganar y demostrar frente a frente”, relató Benítez.
Luego de una recorrida por los límites, en Irigoyen la noche se acerca y los autos con patente brasileña comienzan a desfilar por las calles de la ciudad. Largas colas se observan antes de entrar a los boliches y al casino de la zona. Los brasileños dicen que la bebida alcohólica cuesta menos y que “las mujeres argentinas son más lindas”. Mientras de fondo, no deja de sonar el samba o alguna una banda de música sertaneja.

 

 

Opiniones

“Acá tenemos mucha influencia del brasileño. Deberían incentivar más la cultura, que desde chiquito los chicos escuchen más el castellano que el portugués”
Adolfo Leutgeb
Artesano de Irigoyen

 

“Vienen a comprar cerveza, azúcar, vino, aceite de oliva. Yo soy argentina, pero estoy casada con un brasileño y vivo en Brasil”
María Cristina Guerrero
Comerciante

 

“Pasamos caminando para hacer las compras, acá todos nos conocemos. Hay muchas cosas que todavía convienen comprar en Brasil”
Sergio Benitez
Empleado

 

 

El cruce de culturas en las escuelas

En Irigoyen y El Soberbio el portugués está presente en la vida de los chicos. Del lado brasileño, aún encuentran resistencia

 

 

BERNARDO DE IRIGOYEN Y DIONISIO CERQUEIRA (enviados especiales). Tan sólo doce cuadras separan la escuela bilingüe intercultural número 604 de Irigoyen, de la Theoduretto, de Dionisio Cerqueira. Ambas instituciones están unidas desde el 2005 a partir de un proyecto donde se pretende integrar los países a través de la educación formal en los idiomas: español y portugués.
Múltiples realidades y diversas historias se perciben en los pasillos de la 604. Chicos que viven en Brasil pero concurren a la institución y en los recreos es muy común escuchar como entre los niños hablan, juegan y cantan en portugués. El idioma es parte de su vida, lo llevan incorporado a cada paso.
En cambio, en la Theoduretto la situación es distinta y contradictoria. Allí los estudiantes utilizan únicamente su lengua materna, el portugués, y los docentes argentinos aún encuentran resistencia por parte de los niños brasileños para expresarse en español. Después de cinco años de aplicación, los maestros de ambos países coincidieron que los avances todavía no se vislumbran en la lengua, pero a partir del intercambio, se va logrando la integración entre ambas culturas.

 

Intercambios de realidades
El programa bilingüe se aplica a nivel nacional en las provincias fronterizas de Argentina. En la 604 los intercambios se realizan hasta quinto grado. Martes y jueves, maestras de Brasil y de Argentina hacen “el cruce” para dar clases, las cuales son desarrollas a partir de un proyecto que se define en base a los intereses de los alumnos. Más allá de la enseñanza de la lengua, el principal objetivo es el intercambio de culturas, compartir experiencias y  generar conocimiento.
Marizul Dzikoski es profesora de lengua y nació en Irigoyen. Explicó que el programa bilingüe apunta a que “los chicos puedan separar las dos lenguas. Lo que quiere lograr la escuela es que se respete la cultura de ellos y adquieran la nuestra. Nosotros adquirimos más la cultura brasileña que ellos. Ellos son más cerrados, se resisten más a hablar español”.
Otro punto a tener en cuenta es la influencia de la televisión y la radio en la vida diaria de los chicos irigoyenses. Muchos no cuentan con servicio de cable y miran los dibujitos brasileños, como ‘Pica Pau’ y ‘Os Chaves do Oito’ o escuchan música sertaneja.
Teresita Schaffer, una de las maestras involucradas en el programa surgen “temas muy difíciles. Una vez me pidieron estudiar el caballo y el año pasado, me tocó la música. Tuve que estudiar otra vez las notas musicales y todo eso”.
“Nosotros llevamos nuestra cultura allá y ellos lo traen acá. En principio era muy difícil para nosotros allá, porque ellos son muy fanáticos, muy reacios. Allá no vas a escuchar hablar en español y acá salís al patio y están todos hablando en portugués”, comentó Schaffer.
Hace dos años se incorporó la música en la currícula del programa. Para la profesora Carol Klosko “es más fácil aprender cantando que hablando. Mejoró un montón la pronunciación de los chicos con la música”.
Liliana Olivera, otra de las maestras comentó: “Mi nena se va a ballet en Brasil y ella procura hablar en portugués. Por ahí los padres le inculcan mucho el portugués en Brasil y no le dan interés al español”. 
Asimismo, Laura Rash, una de las maestras que realizó el cruce el año pasado, opinó que los niños brasileños “están más evolucionados, tienen otro nivel de conocimiento o otra manera de tratar. Son mucho más despiertos, no sé si la cultura o la influencia de los medios, o la economía de ellos, pero están culturalmente más informados”.
Luego de cinco años de aplicación, para Rash se notaron avances: “Vi que ellos nos aceptan más a los maestros argentinos, antes rechazaban totalmente. Las chicas argentinas que estaban al comienzo hacían maravillas, se disfrazaban. Hacían de todo para motivarlos”. 

 

Problemáticas
“Acá el 80 por ciento de los chicos son de familias humildes. En sexto grado, por ejemplo, la mayoría de los padres no tienen trabajo, son changarines”, advirtieron los maestros de la escuela 604 de jornada completa, que además brinda  desayuno y almuerzo para los niños y las niñas de Irigoyen. 
“Los padres ven a la escuela como una contención. Se notan las dificultades. En el comedor te das cuenta que los lunes ellos comen más que los otros días”, contó Juan Ozikoski, integrante del bilingüe.
Por otra parte, los docentes coincidieron en que es necesario habilitar un espacio físico y sumar recursos para la evolución del proyecto. Schaffer contó: “Acá yo entro con una tiza y una regla como maestra de grado, allá (Brasil) eso es imposible, tenés que llevar material”.

 

 

En la escola Theoduretto

“¿Qué les gusta de vivir tan cerca de Argentina?” interrogó la periodista a los estudiantes brasileños durante una clase en la escuela Theoduretto de Dionisio Cerqueira. “Comprar”, dijeron todos al unísono. Vestidos con ropa informal, los niños se preparaban para los días de carnaval con antifaces de colores en los rostros. A todas las preguntas que realizaba la periodista, ellos -aunque entendían el español- contestaban en portugués. Según contó la maestra Dayani Mallado, quien también forma parte del programa bilingüe, la facilidad en el aprendizaje del idioma portugués del lado argentino es “por causa de la televisión y la radio, y acá eso no es una costumbre. El proyecto es para despertar curiosidad e interés en el alumno y para disminuir las rivalidades. Los resultados no se notan tanto en la lengua, pero se logra la interculturalidad”.

 

 

En el Soberbio “el portuñol es un problema”

 

EL SOBERBIO. En la zona del río Uruguay, del lado argentino, el lenguaje que más se escucha y se habla es el portuñol. “Es un problema que venimos peleando desde hace años”, explicó el profesor Rubén Fiege, director suplente del Bachillerato Polivalente N° 38. Sin embargo, el español no avasalla del mismo modo del otro lado de la frontera, pese a que el castellano sea una asignatura obligatoria en las escuelas medias de Brasil.
El joven de esta región, durante la escolaridad básica y luego en su pasaje por el polimodal ha transitado por distintos procesos para la adquisición del lenguaje materno en este caso es el portugués. Es a partir de este que conoció, ordenó y significó el mundo, luego se adecuó y aprendió el lenguaje que utilizan sus amigos.
“Es difícil enseñar el castellano puro en esta zona. En El Soberbio, la mayoría de las radios y canales de televisión son transmitidos en portugués. Los chicos absorben demasiada cultura brasilera y uno de los mayores problemas que tenemos en la escuela sin dudas, es la lengua”, manifestó Fiege.
Según explicó a El Territorio la docente de castellano Marta Cuenca, “vivir en áreas de frontera implica comprender que el lenguaje adquiere una doble dimensión que reúne aspectos contradictorios: por un lado se pone al servicio del sujeto, se presta a ser manipulado para entrar en contacto con la realidad. Le sirve para pensar y para conocer, pero en otro sentido, el lenguaje se sirve del sujeto, para ordenar las experiencias, para distribuir y nombrar la realidad. Le impone estructuras para organizar su pensamiento”.
Los alumnos de las escuelas secundarias de El Soberbio poseen una competencia lingüística deficitaria al producir discursos orales y escritos y este problema se ha hecho muy notable en los jóvenes al ingresar en la universidad.
“Los alumnos de El Soberbio que ingresan a los niveles terciarios son discriminados por su forma de expresarse y puede ser un obstáculo cuando este quiere educarse y superarse”, dijo  la docente Marta Cuenca.

 

En las colonias
Actualmente, la mayoría de las familias que viven en las colonias, son  de origen brasileño o hijos de inmigrantes alemanes. Casi todos se  encuentran vinculados a la producción de tabaco. La mayoría de ellos son bilingües y hasta trilingües porque algunos hablan alemán. Pero a pesar de que su lengua materna sea el portugués, desconocen su escritura y sólo hablan.
Al castellano lo utilizan únicamente para dirigirse a desconocidos y/o con autoridades escolares. Piensan e imaginan en portugués, pero lo traducen al español para darlo a conocer. En cambio para leer y escribir, prefieren el español aunque tengan acceso a revistas o cartas en portugués.

 

 

Cuando la Triple Frontera se transforma en un barrio más

Los habitantes de Iguazú van al cine y al odontólogo a Foz y los brasileños vienen a bailar a la Argentina

 

PUERTO IGUAZÚ Y ELDORADO. El tránsito vecinal fronterizo en el puente internacional Tancredo Neves, que une Puerto Iguazú con Foz de Iguazú, es de aproximadamente 20 mil personas por día no solo por el comercio, sino también la familiaridad de las tres ciudades tan cercanas.
Gente que trabaja en el otro país, otros que hacen compras y algunos que acuden a la medicina del otro lado de la frontera, es común en la zona.
Hay personas que trabajan o trabajaron en agencias de turismo de Foz de Iguazú, Brasil, cruzan diariamente el puente y se manejan con el calendario del vecino país. Mientras que los guías locales tambein deben hacer migraciones para acompañar a sus grupos al Parque Nacional del lado brasileño.
Un caso curioso de trabajo, son los casi 300 empleados de la zona franca minorista, que todos los días deben hacer migraciones para ir a trabajar debido a que a pesar de que el shopping se encuentre en la zona primaria, las oficinas de migraciones están antes.
Por otro lado, Paola contó que “yo me  voy al dentista en Foz  porque al principio me salía más barato y ahora con el cambio es casi el mismo precio”.
Los antiguos bicicleteros, que pasaban verduras y pollos  desde Foz de Iguazú actualmente se convirtieron en moto taxis desde que se agudizo el control en la frontera. De igual manera siguen luchando por conseguir que las autoridades amplíen el cupo de compras y permitan el cruce de algunos productos.  El líder de los motoqueros, Luis “Pájaro” Aranda, continua denunciando que existen comerciantes locales que venden productos brasileños y piden igual de condiciones. 
Las compras en Ciudad del Este son un clásico para cada acontecimiento festivo. Los auto servicios pasando el puente de la Amistad ofrecen productos a bajo costo y llegan personas de todo el Norte de la provincia.
A la hora del esparcimiento también se cruza el puente. “Yo voy todos los miércoles al shopping en Foz para ir al cine, sale cinco reales y es un despeje en la semana”, contó Sandra. En Iguazú no existe ningún cine.
Pero no solamente los argentinos cruzan los charcos, porque ante el beneficio del cambio de moneda. Los paraguayos optan por llegar a este país en balsa que une los puertos de Presidente Franco, Paraguay y el puerto local. Largas filas se forman en la costanera de personas con sus vehículos esperando su turno para regresar.
Los brasileños eligen la noche y la gastronomía argentina. Bares, restaurantes y locales bailables son invadidos por brasileños cada fin de semana. El cuero, la carne y los vinos son los productos preferidos de los extranjeros a la hora de comprar y “la ferinha” es un lugar de encuentro para ellos.

 

En el Alto Paraná
Los habitantes de Mayor Otaño Paraguay, están en permanente movimiento para lograr comercializar sus productos en Eldorado. Cada persona que cruzan en forma legal, por el Puerto de Eldorado, o ilegal, suelen llevar entre 50 a 100 pesos por día.
Las mercaderías suelen ser naranjas, limones, poroto, queso, choclos, entre otros. Los lugares usuales son el puerto ubicado en kilómetro 1 a orillas del Paraná o por el cruce ilegal de la conocida Virgen de Paticuá: “Mucha gente pasa por acá, porque corremos peligro de que nos quiten nuestra mercaderías” contó Gladys (22), paraguaya que trabaja vendiendo frutas y verduras en Eldorado.
Carmen trae tres bolsones a sus espaldas, “acá llevo mandioca, frutas, quesos, a veces se nos complica, porque las autoridades suelen sacarnos todos, estos es los únicos que tenemos ganar un poco de plata, gracias a este lugar (Eldorado) podemos llevar algo para comer”, comentó. Cerca de treinta mujeres pasan de lunes a viernes para vender sus productos y se concentran en los distintos barrios.
Las integrantes de la Feria Franca que esta ubicada en la Plazoleta de El Colono del kilómetro 6, manifestaron que producen ciertas competencias, “no estamos en contra de ellas, sino que pretendemos que tenga organización, el municipio debe exigir ciertos requisitos” dijo Rosalía Fernández.
Recordó que ellos pagan libreta de sanidad, interfería. En ese sentido pidieron que tengan un espacio o un lugar de deposito para que las Paraguayas pueden venir a organizarse.
El dinero recaudado por las paseras suele quedarse en Eldorado ya que gran porcentaje de sus ventas, suelen gastar en comprar azúcar, arroz y aceite.

 

 

Mirando al Brasil

El gobernador Maurice Closs se reunió el jueves con varios gobernadores brasileños y les pidió incluir temas fronterizos en sus agendas
El mandatario misionero definió a este encuentro como “muy oportuno”, porque los dos Gobernadores brasileños “se encuentran al inicio de su mandato y es de extrema importancia que en el inicio de ambas gestiones, se remarque la necesidad de incluir en un lugar especial de sus agendas la problemática fronteriza”.

 

 

En El Soberbio se vive entre lo legal e ilegal

 

EL SOBERBIO. “Cruzá vos por la aduana,  yo me olvidé el documento. Pago cinco pesos, cruzo en canoa en la otra esquina y nos encontramos del otro lado”. Así es la vida de frontera. Tan fácil de vulnerar que a una cuadra de donde está ubicada la Aduana de El Soberbio se pueden observar las pequeñas embarcaciones que por tan sólo por cinco pesos cruzan personas, cajones de cerveza, cigarrillos, armas y estupefacientes, todo de manera ilegal. Todo se puede cruzar a metros de la aduana de El Soberbio.
La vida de frontera es un paisaje peligroso y sin embargo, necesario para ambas ciudades.
“El tráfico de mercadería, legal e ilegal existe desde que el mundo es mundo. Antes se traían cosas de Brasil para acá, pero ahora como el peso está devaluado, son los brasileros los que llevan más”, dijo Raúl Espinoza, periodista de la zona de frontera.
Por la Aduana de El Soberbio, más de doscientos cincuenta brasileños cruzan la frontera en busca de ahorrar algunos reales. Sin embargo, según manifestó el inspector Federal Gilmar Kozen -encargado de controlar la entrada y salida de vehículos y mercadería en la Aduana-, “los brasileros ya no ‘ven’ el negocio de comprar en Argentina por el aumento de los precios”.
Si uno se para a mirar la costanera observa que la mayoría de los brasileros que cruzan de manera legal a la Argentina, son personas de alto nivel adquisitivo. Vienen en buenos autos y se llevan del  supermercado productos de primera calidad. “Antes era impresionante, pero ahora con el aumento de los precios argentinos ha mermado un poco”, explicó a El Terriotorio el dueño de uno de los supermercados de El Soberbio más concurrido por los brasileros.
Llevan fruta, verdura, artículos de limpieza, harina, ropa y alimentos balanceados, entre otros. Pero si se pasa por la Aduana, todo lo que se cruza tiene que ser para consumo propio. Frutas, verduras y carnes está prohibido. “Puede llevar hasta treinta productos en total. Veinte de ellos que cuesten menos de cinco dólares. De esos veinte sólo diez pueden ser iguales y en la aduana argentina se cobra una taza”, explicaron en la aduana brasilera.
Pero no todos los fronterizos que cruzan, pasan por la aduana. “Hay muchas personas que viven en la Argentina que tienen familiares brasileños. Si cruzan a cobrar pensiones o jubilaciones, cruzan por la aduana, pero si no tienen documentos o cruzan a buscar mercadería, se mandan en caícos. Ahora que no somos favorecidos con el cambio cruzan menos”, dijo Ricardo Lucas, timonel de la balsa de la Aduana.

 

Las mafias de la frontera
Por otro lado, a pesar de estar vigilado por fuerzas nacionales y provinciales, El Soberbio es una de las cunas de las bandas que trafican cigarrillos ilegales, drogas, autos robados y puertos clandestinos. Los vehículos que llegan a Misiones desde Buenos Aires y si no son atrapados llevando cargas ilegales, son vendidos sin papeles a precios irrisorios a los colonos de la zona.
Si uno se para en las calles principales de El Soberbio los días de semana tipo dos o tres de la madrugada, puede observar autos con vidrios polarizados que van y vienen o se quedan estacionados en el centro. “Esos autos no llevan mercadería, son partes de esas bandas pero no llevan mercadería de ningún tipo. Son los que le avisan a los que sí traen mercadería por donde pueden pasar y si hay o no controles en la zona”, explicó Héctor Martín Araujo, jefe de la Comisaría de El Soberbio.
La Agrupación IV de Gendarmería Nacional, informó que “se aprecia la existencia de organizaciones delictivas vinculadas con hechos de infracción a la ley 23.737 de estupefacientes y la 22.415 que rige los delitos aduaneros.
Los autos robados que llegan hasta este punto, son adquiridos por organizaciones criminales ilícitas por montos irrisorios para la transacción de los mismos por mercaderías ilícitas, principalmente drogas y cigarrillos”.

 

 

El arte de contar la vida en los bordes

La reconocida y premiada documentalista y antropóloga social Ana Zanotti llevó al cine las escenas cotidianas que tienen lugar en las fronteras de Misiones

 

POSADAS. “Un abrazo para nuestros queridos hermanos brasileños que están en sintonía de nuestro programa”, expresa un locutor argentino. Un despensero brasileño de Alto Uruguai entrega provistas a un colono de Colonia Monteagudo, Misiones, a cambio de citronella. Un grupo de niños habla español con su maestra en un aula escolar; los mismos chicos hablan entre ellos en portuñol durante el recreo.
Las situaciones descriptas fueron tomadas de “Mixtura de vida”, uno de los cuatro capítulos de la brillante serie “Escenas de la vida en el borde”, dirigida por la documentalista y antropóloga social Ana Zanotti.
Son solamente tres, de los muchos momentos que se aprecian en una producción audiovisual que muestra la dinámica tumultuosa de las migraciones y la coexistencia inquieta de culturas en los márgenes de la provincia.
Desde hace más de veinte años, la investigadora articula íntimamente los enfoques antropológico y audiovisual, en una aproximación abierta hacia la diversidad cultural de la vida cotidiana de las personas, potenciando su visibilidad social y acentuando su valor protagónico en la construcción de sus realidades.
Bordes fuertes
Zanotti expresó que en Misiones “existen bordes muy fuertes y marcados por lenguas distintas, experiencias, culturas, situaciones étnicas”. Observó que son mundos distintos “que están todo el tiempo encontrándose, o desencontrándose, o encontrando mejores maneras de encontrarse. Creo que es la posibilidad de aprender, ver, mostrar, pensar y desnaturalizar lo que ocurre en esos espacios”.
La realizadora señaló que “las cosas no son de una manera, se han hecho de una manera, y subsisten o cambian”. Y por ello, recalcó la importancia de enfocar “aquello que de tan visto, tan cotidiano, nos parece natural, deconstruir esa naturalidad para entender por qué son así y cuáles son las tendencias y dinámicas, por qué todo está en constante movimiento, en construcción o deconstrucción”.
“En el fondo, estamos hablando de lo que son las relaciones humanas. Sólo que en este caso están mediadas por tecnología, para ser puesta a una difusión mayor, una alcance mayor, que sirvan para pensar de otra manera ciertas cosas, y mirar lo cotidiano desde otro lugar”, reflexionó Zanotti. Asimismo, manifestó que el video “es una herramienta muy interesante para focalizar esos procesos, quizás no visto desde el punto de vista de la investigación más estricta, pero sí es una investigación lo que se está poniendo el juego”.

 

 

Los documentales

La serie documental “Escenas de la vida en el borde” consta de cuatro episodios, realizados entre 1998 y 2002, que abordan diferentes situaciones de encuentros y desencuentros culturales que tienen lugar en Misiones.
 “Un Paso con Historia” (1998), muestra el día a día de las ‘paseras’, que cruzan el río Paraná entre Posadas y Encarnación, ejerciendo un comercio a pequeñísima escala. “Seguir Siendo” (1999), es un relato cultural que explora el tránsito del pueblo Mbya Guaraní por los bordes de un mundo blanco, ajeno y más poderoso, al que oponen la fortaleza de su mundo espiritual. “La Creación” (1999): Mientras recorren la selva y el sendero, el río y la gran catarata, un niño y su abuelo enlazan su camino con nueve relatos de las “Memorias del Fuego I. Los Nacimientos”, del escritor uruguayo Eduardo Galeano. “Mixtura de Vida” (2002) plantea la sutil y permanente tensión entre la nacionalidad y la identidad,  en la frontera argentino-brasileña.

 

 

La frontera como universo dinámico y cambiante

 

POSADAS. “Los habitantes de estas orillas de correderas incesantes, han vivido al borde de la historia que los atropelló sin límite y han hecho de la lógica del borde un destino, y por qué no, un desatino”, expresa la Doctora en Letras Ana María Camblong, en su ensayo “Palpitaciones en el Mercosur”.
La investigadora se ocupa desde hace 35 años, junto con su equipo de trabajo, del estudio lingüístico, educativo y semiótico de la vida en los bordes. Desde el primer momento, Camblong puso el foco en el inicio escolar. Durante el desarrollo de sus investigaciones, postuló una “Teoría de los umbrales”, que describe la experiencia de vida del niño de frontera al momento de iniciar su escolaridad. A través de un proyecto de “alfabetización semiótica”, busca decodificar la cotidianeidad de la vida en los límites, en toda su dimensión: el lenguaje, las distancias, las miradas, los olores, las posturas corporales, los horarios, la gestualidad, la piel, los roces.
La directora de la Maestría en Semiótica Discursiva de la Unam,  brega desde hace más de tres décadas por políticas lingüísticas, “porque la lengua es el gran ordenador de todo el imaginario. La lengua no está sola y a la inversa, la lengua está recorriendo toda la actividad de la población o de todo lo que una cultura hace”.
“Pongo el acento en cuáles serían las pautas, los cuidados, las características que tendría que tener la política lingüística en el campo de la educación. Y dentro de las políticas lingüísticas, ponemos el énfasis en la alfabetización, que debe ser inicial y sostenida”, destaca.
Sobre lo qué significa vivir en la frontera, en una provincia como Misiones, la investigadora resaltó que es siempre un universo: muy dinámico, “donde hay una vida cotidiana que se olvida o de alguna manera toma a la frontera como algo familiar, como algo de su conocimiento íntimo. Entonces, las fusiones, las mixturas, las hibridaciones -todas estas palabras que ahora están de moda-, en realidad son procesos que las fronteras siempre han realizado”.
Camblong observa que “por un lado la frontera es una discontinuidad, hay dos cosas que se diferencian. Y por otro, se genera en la vida cotidiana una continuidad donde todo se va mezclando, intercambiando, fusionando y entonces el mundo de la frontera es completamente particular, diferente, a como se lo ve desde otros lugares, desde los centros metropolitanos principalmente”.
Y enfatiza que la principal característica de la frontera “es el cambio de los significados: de la ropa, de la comida, de los olores, de las costumbres, eso está en constante ebullición. Y la persona que forma parte de ese mundo no se muestra estupefacto o sorprendida por un deslizamiento de la lengua, de la costumbre o de la comida, lo toma como parte de su vivencia cotidiana”.

 

 

Diálogos en el aire

 

BERNARDO DE IRIGOYEN (enviados especiales). El diálogo entre los dos lados también se transmite en el aire. La radio en la frontera es entendida como un medio que une a los pueblos separados por los límites físicos impuestos por las naciones, por las instituciones de cada país. Con un alcance de 250 kilómetros, Brasil y Argentina interactúan en la FM 96.9 Radio Provincial LT 46 catalogada como “la radio más Oriental del país”. 
 “De todo para todos” es el programa matutino que conducen Betina Fernández y Fabricio Ríos y que apunta a la información y la música como herramientas para la comunicación entre fronteras. Ambos coincidieron en que se percibe un tipo de integración distinta “antes la frontera nos separaba, ahora nos une en muchas cosas”.
Según explicó Fernández, “hace unos años empezó el interés de la parte brasileña por aprender el español, toman como referencia nuestras radios y nos escuchan. Aprenden más escuchando las radios, con la pronunciación”.
Para Ríos el desafío hoy de la radio es “mantener vivo lo que es nuestro, lo argentino, defender nuestro idioma y nuestra música. La radio tiene que defender lo nuestro, no es discriminatorio, nosotros tenemos nuestra cultura y ellos la suya”.

 

La realidad irigoyense
“Para Olivia de Paraje Tobuna su nieto Luis le avisa que regresa el domingo que no se preocupe que está todo bien”, expresaba uno de los mensajes que el locutor Fabricio Rios leyó al aire durante la mañana. Así se repetiran varios durante toda la mañana. Es que los argentinos que viven en Brasil, los habitantes de las colonias aledañas y la gente que se ofrece para trabajar utilizan la radio como el medio más rápido para comunicar sus mensajes.
Ríos analizó la realidad actual de Irigoyen: “En la parte privada Irigoyen ha crecido a full. El pueblo cambió bastante, pero en lo público falta inversión. Si te vas a San Antonio o Andresito son zonas mucho más productoras que la nuestra. Acá el colono no te planta una mandioca, porque no hay una política municipal que se encargue de fortalecer la colonia nuestra, que en definitiva es lo que te va a dar trabajo”.
También Fernández comentó que Irigoyen fue catalogado como “un pueblo de muchos empleados y pocas industrias. Los problemas con los servicios, la baja tensión y el problema con el agua. ¿Quién va a venir a poner una fábrica si no tenemos los servicios básicos?”.

 

 

El Parque de la Integración

El Parque Turístico Ambiental de Integración es la obra que se levanta en la Frontera entre Bernardo de Irigoyen y Dionisio Cerqueira y que busca ser un nuevo punto de unión entre ambas ciudades.     
El proyecto estipula un anfiteatro, paseo gastronómico y atractivos turísticos.