Sin forzar la puerta de acceso y con una pericia que sorprende, delincuentes que hasta el momento no fueron identificados -no se sabe cuántos fueron- abrieron dos cajeros automáticos del banco Patagonia, arrancaron completamente la caja de seguridad de uno de ellos y escaparon sin ser advertidos con una suma aparentemente importante de dinero.
El audaz robo ocurrió en la madrugada de ayer (se estima que entre las 5 y las 6), en la sucursal de la entidad que está ubicada en el microcentro posadeño, en calle Colón 1768, entre Bolívar y San Martín. Se trata de la zona más segura de la ciudad porque están apostados la mayoría de los bancos e incluso la Casa de Gobierno, a menos de 100 metros.
La Policía de Misiones tomó conocimiento del hecho a partir de un alerta enviado por la casa central del banco, debido a que se encendió en la estación de monitoreo de Buenos Aires una alarma interna que advertía de que algo estaba pasando. Un infante de la Patrulla Urbana que estaba en la zona fue enviado de inmediato y constató que efectivamente, el atraco había sido consumado.
Según las fuentes policiales, la puerta principal de entrada al espacio de operaciones no estaba forzada, pero fueron violentadas -posiblemente con barretas- las tapas de los cajeros que permiten llegar hasta la caja donde se almacena la plata destinada para las operaciones, que habrían sido cargada el viernes.
En el sitio no se encontraron elementos que permitan determinar la forma de extracción del macizo, pero se sospecha de la participación de alguna persona que conoce cómo hacerlo porque el daño no fue grande y no habrían utilizado sopletes.
Pocas pistas
En principio se especula que al menos fueron dos los ladrones que cometieron el atraco, aunque no se descarta que hayan participado más, ya que los investigadores notaron una gran precisión en todos los movimientos, sobre todo para sacar la caja fuerte. “Las puertas posiblemente las abrieron con llaves y la caja fue arrancada sin mucho daño. No eran delincuentes improvisados y hasta se podría pensar que ocuparon elementos precisos”, contó un detective.
La Policía informó ayer sobre la participación de dos jóvenes de entre 16 y 20 años, que al parecer huyeron del lugar en una moto de baja cilindrada con la caja fuerte a cuestas, pero esa hipótesis fue cayendo con el correr de las horas.
Esos datos habrían sido aportados por un presunto testigo que no fue encontrado para que aporte más detalles o ratifique lo que dijo, por lo que los investigadores esperan resultados de las pericias e informes del banco para determinar qué pasó con los diferentes sensores que había en el lugar y las alarmas, que en principio no se habrían activado.
En cuanto a las cámaras del Sistema de Videovigilancia, no sirven puesto que la que está instalada en la esquina de Colón y Bolívar no funciona y la del Banco Macro apunta hacia el sentido opuesto al lugar del robo.
Con plata
Según los pesquisas, el cajero automático habría sido cargado el viernes con más de 500 mil pesos y se presume que los delincuentes tenían información precisa sobre los movimientos que se realizaban para que no faltara plata durante el fin de semana.
Si bien se están esperando los informes del banco sobre las últimas extracciones de dinero, estarían comprobados los últimos movimientos y el lapso de tiempo aproximado en que los delincuentes habrían robado.
Se estima que por la facilidad con la que forzaron el cajero podrían haber tardado entre media hora y una hora para dar el golpe. Pero los informes que serían claves para determinar la operativa de los delincuentes y que los investigadores esperan recibir esta mañana son sobre el funcionamiento de las alarmas, como así también de las cámaras de seguridad que aparentemente tiene el banco.
Según pudo averiguar El Territorio, los cajeros automáticos tenían alarmas de movimiento, de temperatura y de humo, pero los ladrones pudieron haber cortado la línea telefónica, lo que a su vez pudo haber desactivado algún sensor, pero no todos.