Solidaridad que trasciende las fronteras

Sábado 11 de julio de 2020 | 05:00hs.
Por Belén Spaciuk

Por Belén Spaciuk interior@elterritorio.com.ar

“Esperemos que todo salga bien. Yo te espero de este lado Bela”, esbozó Romina Mazo, con la voz entrecortada, mientras se despedía de su mascota, una perra rescatada que viajó ayer a Corrientes capital para ser intervenida quirúrgicamente.
Bela padece papilomatosis y, en Misiones no hay profesionales que traten esta patología. De modo que la única solución posible para tratar su problema era derivarla a Corrientes para practicarle una criocirugía. 
El contexto actual de pandemia complicó la situación, ya que su dueña no podía viajar a la provincia vecina por razones laborales. Como las fronteras están cerradas, al volver a la tierra colorada, debería cumplir con los protocolos de aislamiento obligatorio y permanecer en cuarentena durante los próximos 14 días.
Al borde de la desesperación, Romina comenzó a difundir el caso de su mascota en las redes sociales. Así, logró contactarse con la familia de Adriana Gaziano, oriunda de Corrientes, que se ofreció a buscar a Bela en el Arco, límite físico entre ambas provincias, para que el can pueda recibir su tratamiento. 
“Desde que realicé la publicación, recibí muchos mensajes de ayuda y solidaridad. Mucha gente se contactó y así logramos que Adriana pueda venir a buscar a Bela y que Daira Bernal, estudiante de veterinaria, la hospede en su casa estos dos días que Bela pasará lejos de casa”, contó la proteccionista.
“El solo pensar que va a ser operada y que estará por unos días lejos de mí, me genera incertidumbre y un poco de tristeza. Porque desde la primera vez que nos vimos, nunca estuvimos separadas”, expresó Romina. “Pero también sé que debemos hacer este sacrificio para que todo mejore, para que ella esté bien”, agregó con optimismo al tiempo que preparaba un bolso con comida, abrigos y hasta una campera suya, por si Bela la extrañaba.   

Caminos encontrados 
Las vidas de Bela y la mujer que cambió su destino por completo se cruzaron el año pasado, cuando la proteccionista de animales rescató a la perra que estaba sin hogar, deambulando por las calles del barrio Aeroclub de Posadas. Y desde aquel entonces, no se separaron nunca. 
Cuando su nueva dueña la adoptó, gracias a una vecina que se contactó con ella y denunció la triste situación en la que vivía la perra, Bela ya estaba enferma. La papilomatosis es una enfermedad que afecta principalmente la piel y zonas mucocutáneas de caninos generalmente jóvenes e inmunocomprometidos -se produce cuando el animal tiene las defensas muy bajas-. Pero, además de las verrugas, Bela también padecía miasis, como consecuencia del abandono y la falta de cuidado. 
“En casa tenía muchos animales rescatados. También estaba cuidando a una perrita a la que le debían amputar las cuatro patas. Pero cuando la ví a Bela, la traje conmigo. Sentí que ella me necesitaba, y quería ayudarla”, recordó Romina, quien en un primer momento se hacía cargo de su traslado al veterinario pero que luego, se encariñó tanto con Bela que terminó brindándole un hogar. 
Al poco tiempo comenzaron a realizarle tratamientos de todo tipo. Pero ninguno tuvo resultados positivos. “Visitamos varias veterinarias. También le realizamos varias sesiones de quimioterapia, pero no encontramos una solución a su problema”, destacó su protectora al tiempo que agregó: “Ahora le aplico un inyectable antiverrugas cada tres días y un cáustico, que es un líquido que se le pone sobre la lesión cutánea y las quema, generando su caída”. 
Sin embargo, la infección de Bela se extendió también por dentro de su paladar, perjudicando aún más su cuadro, ya que esas verrugas no pueden ser tratadas con el mismo producto, porque su ingesta es tóxica.  

La intervención 
Su única esperanza es una criocirugía, una intervención quirúrgica que no se realiza en la provincia. 
“Comencé a desesperarme cuando no encontrábamos la solución a su problema. Pero a los pocos días de comentar su situación, me contactó una estudiante   de Corrientes, que también es proteccionista, y me comentó que conoce a un profesional que podía ayudarnos”, puntualizó Romina, haciendo referencia al veterinario Oscar Cardozo, el encargado de a operar a Bela. 
La criocirugía o también denominada crioterapia, crioblación es un tratamiento de invasión mínima que consiste en el uso del frío intenso para congelar por medio de nitrógeno líquido o gas argón y por lo tanto destruir el tejido descompuesto, incluyendo algunas células cancerosas. 
Ese tratamiento, que tiene un valor económico aproximado de 3.500 mil pesos, podría ayudar a la perra a recuperarse y mejorar su calidad de vida. De todos modos, debido al avance de su infección, es probable que Bela deba ser operada más de una vez.  
“Sólo esperamos que resulte efectivo y que se pueda resolver su problema”, expresó su dueña con esperanza, explicando además que no se trata de una intervención peligrosa.  
Luego de la criocirugía, Bela no necesita permancer internada ni en observación, sino que podrá volver a casa. Y para eso, cuenta nuevamente con la solidaridad de sus escoltas, quienes la traerán nuevamente hasta el Arco. 
“Tenemos esperanzas en que todo salga bien. Bela tiene ganas de seguir adelante, está aferrada a la vida”, concluyó la proteccionista. 

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