Testigo afirmó que Pablo dijo que iba a matar a sus padres

Jueves 4 de junio de 2020 | 03:00hs.
El supuesto parricidio ocurrió el 14 de mayo en la habitación de la pareja. | Foto: Franco de Olivera
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

Una mala relación, peleas, reclamos de dinero. Esos elementos fueron algunos de los indicios que llevaron a la Justicia a detener a Pablo Schoenfisch (18) como el sospechoso del homicidio de su mamá Faustina Antúnez (56) en la localidad de Santiago de Liniers.

Y esas pistas se empiezan a materializar con declaraciones testimoniales en el expediente judicial que es llevado adelante por el titular del Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado, Roberto Saldaña. Si bien el ex intendente Arnoldo Schoenfisch (59), quien sobrevivió milagrosamente al ataque en su habitación, no pudo dar precisiones, una empleada doméstica aportó un relato considerado de relevancia.

Según pudo reconstruir El Territorio en base a fuentes con acceso al expediente, en los últimos días la mujer expresó que Pablo había anunciado en varias oportunidades que iba a asesinar a sus padres e incluso desafiaba diciendo que “ni se van a enterar”. La mujer trabajaba hace cuatro años con la familia, por lo que conocía en profundidad a las víctimas como al presunto parricida.
 
La trabajadora también señaló que una semana antes había encontrado un arma debajo del colchón del imputado y que, preocupada por la situación, se lo manifestó a Tina Antúnez. Fue en esa instancia que su patrona le comentó sobre la desaparición de una tarjeta de débito.

En relación al robo de dinero mediante ese plástico también se expresaron otros testigos e incluso se hallaron tickets de extracción entre sus pertenencias. El dinero que Pablo sustrajo de esa cuenta, según estima la Justicia y la familia, ronda los 40.000 pesos en efectivo.

Un amigo del joven, en tanto, dijo que en las últimas semanas previo al crimen Pablito, como lo conocían, “andaba con plata”.   
Como informó ayer este medio, investigadores judiciales esperan el análisis de los teléfonos celulares incautados en la instrucción, para después avanzar sobre pedidos a las empresas de telefonía. También se aguarda el resultado del examen de dermotest que pretende detectar restos de pólvora en las manos del joven detenido.

Pablo permanece alojado en la Unidad Penal III de Eldorado, acusado por homicidio agravado por el vínculo y tentativa de homicidio agravado por el vínculo, delitos que prevén una pena de prisión perpetua. En la audiencia indagatoria, llevada adelante el 18 de mayo -cinco días después del crimen-, se abstuvo de declarar. 
Ese mismo día su padre pasó a una sala común en el Hospital Madariaga, nosocomio que abandonó el sábado 23. Increíblemente el disparo calibre 38 que presuntamente le propinó su hijo le atravesó la cabeza, pero sólo le  generó la pérdida de la visión.

Schoenfisch compareció ante la Justicia el 28 de mayo para prestar declaración testimonial. Sin embargo, no aportó mayores datos y las personas que intervinieron en la audiencia notaron que no estaba en condiciones óptimas de declarar, por lo que se pactará para más adelante otra cita. 

El crimen

Tal como publicó este matutino, el hecho ocurrió el jueves 14 de mayo, minutos después de las 4, en la vivienda de la pareja ubicada sobre la calle Belgrano. El ex alcalde, malherido y ensangrentado, alcanzó a llegar hasta una ventana de su casa y pidió auxilio a los gritos, lo que permitió que un hermano y una cuñada lo socorrieran.

Cuando los familiares acudieron al lugar constataron que el hombre no sólo había sido herido, sino que también su pareja, Antúnez. Ambos fueron trasladados en un automóvil particular hasta el Samic de Eldorado, donde la mujer falleció minutos después.

Desde ahí comenzó la investigación del caso, que incluyó varios giros y terminó dejando contra las cuerdas al único hijo en común de la pareja, Pablo Schoensfisch (18), quien también es medio hermano del actual alcalde de la localidad, Miguel Ángel Szunkowski. El joven, conocido como “Pablito”, no vivía con sus padres sino que con una abuela a pocos metros del lugar.

Después de ello dieron con testigos que aseguraron haber visto al hijo de la pareja salir del lugar durante la madrugada y también supieron que la relación entre el joven y sus padres se había tornada conflictiva en el último tiempo a raíz de malos comportamientos y desobediencias.

También hizo mucho ruido que no se presentara en la escena rápidamente cuando llegó la Policía. Pero luego, en medio de las labores periciales, el muchacho expresó que él alcanzó a ver a sus padres heridos en la habitación e incluso tocó el revólver calibre largo 38 utilizado en el ataque, pero después volvió a acostarse a dormir.

Algunas fuentes incluso señalan que al ser demorado admitió el hecho y hasta dio detalles al hablar con un policía conocido, declaración que no tiene validez alguna.

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