Testigos contaron cómo fue asesinado el carpintero Álvez

Viernes 18 de octubre de 2019 | 03:00hs.
El crimen ocurrió en la galería y el cuerpo fue escondido en el baño.
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

En la jornada de ayer los dos testigos presenciales del crimen del carpintero Alejandro Álvez (35) en El Soberbio ratificaron sus dichos ante las autoridades del Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente. De esta forma se siguen sumando elementos más que contundentes contra los tres acusados. 
Según detallaron fuentes ligadas al proceso, se trata de dos hombres que trabajaban ocasionalmente en la casa del señalado homicida Luis André K. (34), ubicada en  paraje Primavera, sobre el kilómetro 17 de la ruta costera 2. Al momento del crimen, ocurrido el viernes 4 de octubre, se encontraban faenando un chancho. 
Ante las autoridades judiciales ambos ratificaron lo dicho a los investigadores policiales: que en la tarde de ese día el brasileño estaba mandando mensajes con un teléfono celular hasta que pasadas las 17.00 llegó la víctima en una motocicleta. El hombre se sacó el casco e ingresó por la galería, donde finalmente encontró la muerte. 
Según detallaron, la joven detenida Carina (17) fue quien salió a recibirlo y hasta lo abrazó, pero fue en ese momento cuando  Luis André le efectuó un disparo en la nuca que hizo que cayera desvanecido. Inmediatamente el padre del sujeto, Ronaldo K. (61), salió de la vivienda y -como si fuera poco- le asestó un machetazo en la frente. 
De forma inmediata Luis André, conocido como Brasilero, amenazó a los testigos con el arma. Les dijo que si contaba algo les iba a pasar lo mismo a ellos y sus familiares. Luego padre e hijo guardaron el cadáver en el baño, hasta la espera de la noche, cuando lo trasladaron hasta la vera de la ruta en el Chevrolet Corsa Classic del Brasilero. 
La menor, en tanto, habría sido la encargada de transportar la motocicleta hasta el mismo lugar. Como ya se informó anteriormente, según contó un artesano -el que halló el cadáver-, estuvo varias horas en el lugar hasta el sábado con las llaves puestas, pero después desapareció. 

Muchas pruebas en su contra
El aporte de los testigos, dijeron los investigadores, era fundamental para la causa y por esta razón se buscó que declaren lo más rápido posible. Es que como estaban amenazados, se temía que podían recibir algún tipo de presión y modificar sus dichos ante las autoridades judiciales. 
Sin embargo, hay muchos elementos más en contra de los implicados. En primer término, la pericia de luminol confirma el relato, ya que los reactivos de sangre iluminaron la galería, el baño y el mencionado vehículo. Además la prueba de parafina también dio positiva en el hombre, lo que indicaría que disparó un arma en los últimos días.  
Además se incautaron el arma y el celular de la víctima, que serán sometidos a pericias. 
Estos elementos fueron incorporados a la causa a instancia de Evaristo Z. (54), familiar de los detenidos quien también estuvo algunas horas preso, pero luego lo liberaron. Es que los testigos del crimen que declararon ayer no lo señalaron en el lugar a la hora del hecho.  
Pocas horas después de recuperar su libertad el hombre se presentó nuevamente en la comisaría local con un revólver de fabricación brasileña calibre 32 de  la marca Taurus y un teléfono Blu -sin tarjeta de memoria ni chip- de características coincidentes con el de la víctima. 
Dijo -según voceros policiales- que por voluntad propia se fue hasta la casa de su primo detenido - Romualdo K. (61)-, que vive en la localidad brasileña de Tres Passos, a unos 50 kilómetros de la frontera, porque él le había dicho que había escondido esas cosas allí. 
Hace una semana los tres implicados fueron trasladados desde sus lugares de reclusión a la audiencia indagatoria, donde se abstuvieron de declarar. A los brasileños se les imputó el delito de homicidio triplemente agravado por alevosía, uso de armas de fuego y la premeditación de dos o más personas, al tiempo que al menor de ellos también lo acusaron por las amenazas proferidas a los testigos.
A la muchacha, en tanto, se la acusa del delito “encubrimiento”. El Juzgado Correccional y de Menores, que recibió una copia del expediente en las últimas horas, deberá decidir si continúa el proceso detenida o en libertad. Al parecer, las autoridades judiciales se van a inclinar sobre la segunda opción. 

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