“Realmente es una escuela, podés aprender todo lo que quieras”

Domingo 4 de febrero de 2018
Rocío Prette (31) es una emprendedora obereña que encontró en tutoriales lo que necesitaba para emprender su proyecto. Luego de abandonar la carrera de cerámica, encontró una salida laboral pintando tazas con lápices especiales y hoy su emprendimiento tiene una base sólida en el mercado de las ferias artesanales.
Durante dos años cursó la carrera de Técnico Ceramista en la Facultad de Arte y Diseño de Oberá, pero por cuestiones personales tuvo que dejar de estudiar pero le quedó prendida la llama sobre el trabajo con cerámica.
Luego de unos años, gracias a una prima que le mostró unos trabajos realizados sobre tazas que estaban pintados con marcadores especiales, se interesó por este emprendimiento. Empezó a investigar en internet, tutoriales de por medio, para encontrar la técnica y los mejores consejos.
“Lo que hago son tazas y cuencos para cereal pintados con marcador, con mis propios diseños. Se hace primero un boceto y se transfiere a mano a la taza”, explicó la emprendedora a El Territorio.
“Sabía que había marcadores para tela, madera pero no sabía que había unos para cerámica. Entonces le pedí que me preste (a su prima) y allí empecé a dibujar, me gustó. Ese fue mi comienzo en esta aventura con mi emprendimiento”, aseguró.
Como en todo proyecto, el comienzo no fue fácil porque le faltaban ideas. “Es en ese momento que recurrí a internet y los tutoriales fueron de gran ayuda porque no sólo pude conseguir ideas, sino que también mejoré técnicas y productos nuevos”, comentó.
Según Rocío, los tutoriales le sirvieron en gran medida porque encontró la técnica que le hacía sentir a gusto en la producción. “Hay diferentes maneras, con esténcil, calcás sobre la taza o dibujás a mano alzada. Para mí es más práctico a mano alzada y lo aprendí con los tutoriales”.
Entiende la emprendedora a internet y los tutoriales como una escuela: “Realmente es una escuela, podés aprender todo lo que quieras, desde cómo instalar una ducha. Todo el mundo puede hacer lo que quiera mientras tenga acceso a internet y diferentes tutoriales”, especificó.

El producto Blaca-Blaca
El trabajo más intenso empezó hace un año en diferentes etapas. Para Navidad de 2016, su madre le regaló los primeros marcadores y en febrero del año pasado realizó la primera inversión en tazas para su producción y en agosto recién lanzó su marca porque le costó encontrar algo que la identifique.
El nombre del emprendimiento es Blaca–Blaca y así lo explica ella: “Son las personas muy charlatanes, le decimos así, ‘mucho blaca-blaca’. De allí proviene el nombre de mi emprendimiento”.
Actualmente produce para vender en ferias y tazas a pedido, pero además está teniendo seguidores y solicitudes a través de las redes sociales. Mucha gente la empezó a seguir en Instagram pero el fuerte siguen siendo las ferias a las que asiste.
Lo que destaca del producto es que son únicos, divertidos e irrepetibles. “Mis clientes vienen con la idea, hago el boceto y si les gusta me pongo a trabajar en el producto, sino se mejora y siempre sale algo nuevo y vicharachero”, sostuvo.
Para finalizar, destacó el trabajo artesanal y personalizado para sus clientes: “Hoy la gente busca diseños personalizados y allí encontré la veta. No puedo hacer productos iguales porque es a mano alzada, ninguna taza es igual”.

Corresponsalía Oberá

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